El informe de la Subsecretaría de Prevención del Delito, publicado este miércoles, reveló que Chile mantuvo una tendencia a la baja en la cantidad de homicidios consumados durante el primer semestre de 2026. Sin embargo, el estudio evidenció un preocupante aumento en la relación de estos crímenes con el delito y el crimen organizado, que ahora constituye el principal contexto de las muertes violentas.
Durante los primeros seis meses de 2026, se registraron 472 víctimas de homicidio consumado en el país, lo que equivale a una tasa de 2,3 víctimas por cada 100 mil habitantes. Esta cifra representa una disminución de 41 víctimas en comparación con el mismo período de 2025, marcando una reducción del 11,5% en la tasa y confirmando el descenso por cuarto año consecutivo. En 2022, la cifra fue de 660 víctimas; en 2023, 633; y en 2024, 586, culminando en las 513 de 2025.
Geográficamente, la mayoría de los homicidios se concentraron en las regiones del centro del país. La Región Metropolitana (218), Valparaíso (53) y la región del Biobío (38) acumularon el 65,5% del total nacional de víctimas. A pesar de esta concentración, las tres regiones mostraron una reducción en el número de casos respecto a 2025. En total, 11 de las 16 regiones experimentaron disminuciones, con Aysén (-80,4%), Atacama (-73,5%) y Arica y Parinacota (-47,4%) registrando las mayores bajas. En contraste, las regiones de Tarapacá (+78,9%), Coquimbo (+42,1%) y O’Higgins (+33,3%) experimentaron los mayores aumentos.
La macrozona Centro fue la única que incrementó su tasa de homicidios en comparación con el primer semestre de 2025.
En cuanto a las características sociodemográficas, los hombres continúan siendo las principales víctimas, representando el 90% del total (425 casos). La concentración etaria se observa en adultos jóvenes: las víctimas de 18 a 29 años constituyeron el 34,5%, y las de 30 a 39 años, el 29,9%, sumando un 64,4% entre ambos grupos.
Respecto a la nacionalidad, el 80,3% de las víctimas eran chilenas, mientras que el 17,4% eran extranjeras, proporción que aumentó respecto al primer semestre de 2025. Además, más de la mitad de las víctimas (50,4%) registraba condenas penales, un incremento de 1,5 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Las armas de fuego se mantuvieron como el principal método, causando el 48,9% de las muertes, seguidas por objetos cortantes o punzantes con el 36,0%. Cabe destacar que las muertes por armas de fuego aumentaron un 2,9% respecto a 2025, rompiendo una tendencia a la baja de tres años.
Un cambio significativo se observó en el contexto de los homicidios. Por primera vez, el contexto asociado a delito y/o grupo organizado se convirtió en el predominante, abarcando el 41,3% de las víctimas (195 personas). Esta cifra es la más alta desde 2021 y supera los 165 casos del primer semestre de 2025.
Por otro lado, el contexto interpersonal, que había liderado en los primeros semestres de 2022 a 2025, representó el 40,3% de las víctimas en el primer semestre de 2026, lo que equivale a 190 personas.