El debate público sobre la configuración del Estado en Chile ha centrado su atención erróneamente en el número de ministerios. Sin embargo, el problema fundamental no radica en un exceso de carteras, sino en una deficiencia crítica de coordinación dentro del Ejecutivo.
En este contexto, la labor de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) se vuelve indispensable. Esta gestión ha subrayado su relevancia política al mantener la coordinación programática y supervisar la agenda legislativa. Esto se ha logrado a pesar de que las herramientas institucionales actuales no siempre están a la altura de las exigencias de su responsabilidad.
Investigadores del Instituto Libertad, entre ellos Hugo Jofré, Lucas González y César Miranda, proponen una reforma. Su propuesta busca corregir la asimetría actual y potenciar la función de la Segpres. El objetivo es otorgarle facultades explícitas de seguimiento de compromisos y asesoría estratégica, consolidándola como el verdadero centro de gobierno.
Una coordinación robusta y efectiva no debilita la autonomía de los ministerios sectoriales, sino que los organiza y optimiza su funcionamiento. Por lo tanto, el criterio rector para cualquier reforma estatal debería ser el fortalecimiento de la coordinación y no simplemente el conteo o la reducción de carteras ministeriales.