La FIFA respondió a las críticas de confederaciones como la UEFA y la Concacaf, negando que su proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) pretenda “vender el fútbol” o ceder el control de su gobernanza. La entidad aclaró mediante un comunicado que la iniciativa busca optimizar la gestión comercial de sus torneos para aumentar los ingresos, los cuales se redistribuirán entre sus 211 asociaciones miembro.
Desde la organización que preside Gianni Infantino, se reconoció y respetó públicamente las preocupaciones expresadas, reafirmando su compromiso con un proceso de consulta abierto y democrático. Sin embargo, lamentaron que la desinformación en los medios interrumpiera este proceso inicial, y aseguraron que continuarán con las consultas para que cada asociación vote con base en hechos claros.
El organismo lanzó una crítica directa al fútbol europeo al recalcar que:
“ninguna entidad puede arrogarse la representación de las 211 asociaciones miembro de todo el mundo.”
La FIFA enfatizó que el objetivo principal del FFE es garantizar que todas las asociaciones miembro participen activamente en el desarrollo comercial del fútbol en sus países, sin comprometer el espíritu o la gobernanza del deporte.
El proyecto establece que cada federación recibiría 20 millones de dólares del programa FIFA Forward (2027-2030). Además, un programa adicional, Fast Forward, también de 20 millones de dólares, sería voluntario y financiado por inversión externa sin que la FIFA ceda el control.
La institución insistió en que mantendrá el control exclusivo sobre los calendarios, reglamentos y todas las decisiones deportivas. El proyecto solo avanzará y se ejecutará si cuenta con el respaldo de la mayoría de las federaciones en el próximo Congreso de la FIFA, un proceso que será abierto, democrático y sujeto a consulta.
La propuesta inicial de la FIFA, que contemplaba la venta de entre el 20% y el 30% de los derechos comerciales a fondos privados como Thrive Capital, había generado un fuerte rechazo. Las 55 federaciones de la UEFA, por ejemplo, firmaron un pronunciamiento unánime y amenazaron con retirar a sus selecciones de los torneos FIFA si se insistía en la privatización. La Concacaf también formalizó su rechazo total mediante un comunicado independiente, dejando el futuro del FFE supeditado al voto mayoritario de las federaciones en el próximo congreso.