El robo de un celular trasciende hoy la mera pérdida de un objeto valioso. La verdadera amenaza reside en el acceso que los delincuentes pueden obtener a la identidad digital del propietario, exponiendo información personal, bancaria y credenciales almacenadas en el dispositivo. Así lo advierte Claudio Álvarez, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes y experto en ciberseguridad.
Álvarez explica que:
Hoy el mayor riesgo ya no es únicamente perder un teléfono de alto valor, sino que ese dispositivo se convierta en la llave para acceder a cuentas bancarias, correo electrónico y otros servicios digitales.
En este contexto, el Gobierno lanzó la campaña “Teléfono robado, teléfono bloqueado”, promoviendo el bloqueo de equipos sustraídos. Sin embargo, el especialista enfatiza que una preparación previa resulta crucial.
Antes de que ocurra un robo, es fundamental activar las funciones de localización y bloqueo remoto disponibles en sistemas operativos como Android y iPhone. Estas herramientas permiten ubicar el equipo, bloquear su acceso o incluso borrar su contenido a distancia, mitigando el riesgo de exposición de datos.
Asimismo, se recomienda el uso de mecanismos de desbloqueo robustos, como códigos PIN complejos combinados con biometría (huella digital o reconocimiento facial). Álvarez aconseja privilegiar las aplicaciones de autenticación multifactor por sobre los códigos enviados vía SMS, ya que estos últimos son más vulnerables si se intercepta la tarjeta SIM.
Otro aspecto vital es mantener actualizadas las opciones de recuperación de cuentas de servicios como Google o Apple, lo que facilita el restablecimiento del acceso a los servicios asociados en caso de pérdida. Finalmente, el experto insta a la ciudadanía a verificar el IMEI antes de adquirir un celular usado y evitar compras de equipos sin procedencia acreditada, contribuyendo así a reducir el mercado de dispositivos robados.
Una vez ocurrido el robo, la rapidez en la acción es determinante. Aunque el bloqueo por IMEI inutiliza el aparato en las redes móviles, la suspensión inmediata de la tarjeta SIM es una de las primeras acciones prioritarias, según Álvarez. Esto se debe a que el número de teléfono es frecuentemente utilizado para recibir códigos de verificación bancarios y de otras plataformas.
El académico subraya que los primeros minutos después del robo son críticos, ya que muchos intentos de acceso a cuentas se producen en ese lapso. Por ello, cambiar las contraseñas de las cuentas más importantes, especialmente la del correo electrónico, debe ser una acción inmediata. El email, al ser la vía principal para recuperar accesos, es clave para evitar un efecto dominó en el resto de los servicios digitales.
Álvarez concluye que:
Hoy proteger un celular no significa solamente cuidar un aparato físico. Significa proteger una parte importante de nuestra identidad digital.
Esta perspectiva redefine la seguridad móvil como un pilar fundamental de la protección de la identidad en el entorno digital actual.