Un reciente estudio publicado en la revista Nature Astronomy reveló que el cometa interestelar 3I/ATLAS, observado desde el Observatorio Paranal en el norte de Chile, podría ser significativamente más antiguo que el propio Sol. Astrónomos utilizaron el Very Large Telescope (VLT) para analizar su composición, sugiriendo un origen en un universo mucho más joven y químicamente distinto.
Este cometa, el tercer objeto interestelar detectado por la humanidad después de 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov, se destacó por ser el más brillante de todos. Su paso cercano al Sol en 2025 captó la atención global y de la comunidad astronómica, que le ha seguido la pista desde su descubrimiento.
Los hallazgos actuales indican que 3I/ATLAS podría tener más del doble de la edad de nuestra estrella, que cuenta con aproximadamente 4.600 millones de años.
Según un comunicado del Observatorio Europeo Austral (ESO), encargado de operar el VLT, los investigadores emplearon el instrumento UVES del telescopio para medir los isótopos de carbono y nitrógeno. Estos elementos se encontraron en las moléculas de cianuro que rodean el cometa.
Las proporciones isotópicas son clave para comprender el origen de 3I/ATLAS, ya que reflejan las condiciones físicas de su entorno de formación y permanecen estables durante su largo viaje cósmico.
“A diferencia de los cometas de nuestro Sistema Solar, este visitante interestelar presenta proporciones isotópicas de carbono y nitrógeno inusualmente altas”.
Así lo explicó Aravind Krishnakumar, investigador de la Universidad de Lieja y coautor del estudio, en el comunicado de ESO. Hallazgos preliminares ya apuntaban a que el cometa se formó en regiones exteriores alrededor de una estrella antigua de “baja metalicidad”, es decir, con pocos elementos pesados.
Esto sugería que 3I/ATLAS se originó en una etapa temprana del universo, cuando la composición química era menos rica. Ahora, los nuevos datos isotópicos refuerzan la idea de que proviene de una estrella mucho más antigua que el Sol.

“3I/ATLAS es una oportunidad realmente emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario, uno que se formó mucho antes de que existieran nuestro Sol y nuestro Sistema Solar”.
Esta perspectiva la compartió Rosemary Dorsey, investigadora de la Universidad de Helsinki en Finlandia y coautora del estudio, destacando la importancia de estos análisis. La evidencia recopilada consolida la teoría de que el cometa interestelar 3I/ATLAS es considerablemente más viejo que el Sol, de acuerdo con las conclusiones de ESO.
Aunque los astrónomos siguen procesando los datos para desentrañar completamente el origen de este enigmático objeto, las observaciones directas están concluyendo. 3I/ATLAS se aleja progresivamente de nuestro sistema solar y su brillo disminuye, limitando futuras investigaciones in situ.