Desde el cerro Los Placeres de Valparaíso, Carol Cubillos, quien vivió una adolescencia marcada por las dificultades económicas, transformó su vida de promotora en supermercados a empresaria, fundando ADN-X, una innovadora marca de agua premium. Su trayectoria refleja una constante búsqueda de independencia y aprendizaje, superando obstáculos personales y financieros para materializar su visión.
Cubillos rememoró a BioBioChile lo arduo que era llegar a fin de mes durante su juventud. «Costaba juntar las lucas y como mi mamá era separada, yo siempre la vi trabajando», expresó, destacando la influencia de su madre, quien siempre la impulsó a ser independiente. Desde temprana edad, Carol mostró una inquietud notable, participando activamente en actividades escolares como baile y teatro, aprovechando cada oportunidad a su alcance, lo que la define como una persona «muy inquieta».
La empresaria, creadora de ADN-X, enfatizó que para quienes provienen de barrios con menos recursos, las oportunidades no se presentan fácilmente. Sin embargo, su persistente interés en seguir aprendiendo fue clave. «Yo siento que el tener el interés de seguir aprendiendo, fue lo que me llevó a entender cómo es el juego», afirmó.
Su camino en el emprendimiento comenzó a los 16 años, cuando decidió reunir dinero para su gira de estudios al Observatorio Alma en el desierto de Atacama. Para ello, Carol inició un negocio de venta de maquillaje entre sus compañeras del Liceo Nº 2 de Niñas de Valparaíso, aprovechando sus viajes a Santiago para comprar los productos. Ante la insuficiencia de los ingresos, expandió sus ventas a la Feria de Antigüedades de Valparaíso, donde comercializaba libros.
Esta experiencia fue fundamental, pues, según Cubillos, «marcó mis ganas de ser independiente, de que yo podía tener mi plata». Así, al egresar de la enseñanza media, el trabajo de promotora se convirtió en una opción accesible. Debido a la situación económica familiar, Carol no pudo costearse una carrera universitaria, por lo que dedicó mucho tiempo a trabajar como promotora, escalando hasta supervisora.
En su rol de supervisora en una empresa de marketing, Carol asumió la coordinación de campañas publicitarias en la quinta región. «Yo estaba sin auto, tenía que ir a buscar los volantes, hacer la ruta del día para todas las promotoras que estaban en diferentes supermercados», contó a BBCL. Remarcó que el marketing lo aprendió en un periodo sin redes sociales, lo que significó un aprendizaje práctico intensivo.
Posteriormente, buscó independizarse con un emprendimiento de alimentos naturales, pero una severa pancreatitis la obligó a detenerse y la inversión inicial se perdió. Con la salud frágil, Carol tuvo que reiniciar. Fue entonces cuando, junto a su hermano Fabrizio, decidieron incursionar en el rubro de las bebidas naturales en ferias de emprendimiento.
«Uno tiene que ir a buscar la oportunidad, porque para mí conocer los Cowork y los Hub en Santiago, fue un descubrimiento», profundizó Carol, destacando estos espacios como fuentes de conocimiento esencial para emprender. «Los centros de negocios y las incubadora son escuelas que te enseñan a cómo manejar tu negocio», enfatizó, lo que le permitió postular a diversos fondos.
Con una idea clara, los hermanos se enfocaron en la elaboración de agua premium sin gas. «Mi hermano inventó una botella en forma de ADN, hace 12 años atrás», reveló Carol sobre el diseño distintivo de su producto. Inicialmente, vendían el agua en su barrio y luego expandieron su alcance asistiendo a eventos, aprovechando los contactos de Carol como productora.
En estos eventos, regalaba su agua, ganando visibilidad. Pronto, otras marcas comenzaron a solicitar jugos personalizados con sus propios logotipos. Hoy, Cubillos subraya su principal fortaleza: la innovación en el servicio de personalizar aguas, diferenciándose de grandes competidores como CCU, aunque reconociendo la distancia. Este enfoque les permite ofrecer una propuesta de valor única en el mercado.