El presidente José Antonio Kast rompió el silencio sobre la controversia que lo envolvió recientemente en Villarrica, Región de La Araucanía. La polémica surgió tras una actividad presidencial, cuando el hijo de una mujer se negó a saludarlo, un hecho que fue grabado por ella.
El mandatario aclaró su postura frente al altercado, negando haberse involucrado en una discusión directa con la mujer. “Yo no me enfrasqué en ninguna discusión. Yo sólo respondí a una persona que estaba filmando una acción concreta para generar ahí, según algunos, una tensión”, sostuvo Kast, defendiendo su actuar.
“Yo en ningún momento encuentro que sea tensión decirle a alguien que no exponga a un niño a una situación que no tiene por qué vivir. Si ella quería manifestar algo, podía acercarse sin esta grabación a tratar de provocar una respuesta”, añadió el jefe de Estado, enfatizando su preocupación por la exposición de menores.
La situación tomó un giro inesperado cuando Kast reveló un detalle crucial sobre la mujer. Según el presidente, ella poseía dos órdenes de detención vigentes por la imputación de delitos. “La acción que ella llevó adelante permitió que alguien (ella), que tenía dos órdenes de aprehensión pendientes por imputación de delitos, hoy día esté en el proceso”, destacó.
El presidente se apresuró a aclarar que no fue él quien solicitó la detención. Explicó que la mujer fue sometida a un control de identidad rutinario, lo que permitió verificar la existencia de las órdenes pendientes. Una de estas causas correspondía al extremo sur del país y la otra al extremo norte.
“Hoy día quedó a disposición de los tribunales por instrucción de los tribunales, no por la situación que se vivió ahí”, afirmó Kast, desligando el incidente de Villarrica de su posterior detención.
Finalmente, el jefe de Estado hizo un llamado al diálogo y al respeto, invitando a quienes tengan posturas diferentes a conversar. “Yo invito a cualquier persona que pueda tener una posición distinta a la que tengo yo a una mesa de diálogo”, manifestó.
Recordó que la situación involucró a una pareja con dos niños, y su principal preocupación fue evitar la exposición de los menores. “Lo que le pediría a las personas que quieren asistir a las distintas actividades que realizamos es que lo hagan con buena disposición, y que no vayan a exponer sobre todo a niños a una situación incómoda”, sentenció, buscando asegurar un ambiente respetuoso en futuros encuentros públicos.