El juicio contra el exalcalde de Renaico, Juan Carlos Reinao, entró en una fase de extensión imprevista en el Tribunal Oral de Cañete, estimándose ahora que el veredicto definitivo se postergará hasta el mes de julio. La exautoridad enfrenta cargos de alta gravedad por delitos de connotación sexual cometidos contra tres víctimas, una de las cuales era menor de edad al momento de perpetrarse los hechos.
De acuerdo a lo detallado por el abogado querellante, Francisco Rodríguez, el proceso judicial ha tomado más tiempo del presupuestado inicialmente. Bajo este escenario, se proyecta que el Ministerio Público finalice la presentación de sus pruebas el próximo lunes, dando paso el martes a las argumentaciones de la defensa de Reinao, liderada por la exdefensora nacional Paula Vial, quien ha optado por no emitir declaraciones públicas sobre el caso.
La exautoridad arriesga una pena de hasta 53 años de cárcel de ser declarado culpable de los delitos de violación, abuso sexual e inducción al aborto. Aunque estaba previsto que el acusado fuera el primero en prestar declaración ante el tribunal, este decidió hacer uso de su derecho constitucional a guardar silencio, obligando a reestructurar el orden de las comparecencias en el estrado.
Ante el silencio del imputado, la primera en entregar su testimonio ante los jueces fue Tamara Medina, una de las víctimas denunciantes, quien describió el proceso como un duro trance emocional. La testigo debió revivir los hechos cara a cara frente al exalcalde de Renaico, lo que complejizó aún más su participación en la instancia judicial.
Medina relató las dificultades experimentadas durante el interrogatorio de la defensa:
«Mi experiencia fue bastante complicada desde lo emocional, no solo porque tuve que volver a recordar situaciones demasiado dolorosas, sino también porque muchas veces sentí que debía defender una y otra vez cosas que yo sé que son verdad y que he venido contando hace muchos años, sobre todo cuando llegó el momento en que me interrogara la abogada del acusado».
Asimismo, la denunciante manifestó su profunda afectación por verse obligada a interactuar visualmente con el procesado, señalando que «hubo momentos que me impactaron y me afectaron demasiado, sobre todo porque yo tenía entendido que yo no iba a tener contacto con el acusado, en este caso con Juan Carlos Reinao».
Actualmente, el imputado cumple la medida cautelar de prisión preventiva en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Traiguén, donde ya acumula dos años y medio de reclusión desde su formalización. El desarrollo de las próximas jornadas clave determinará si el tribunal acoge las pruebas de la fiscalía o los argumentos de la defensa para dictar su veredicto a mediados de año.