Reapertura del paso estratégico
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que el estrecho de Ormuz estará «completamente abierto» a partir del próximo viernes. Este avance es posible gracias al reciente acuerdo alcanzado con Irán para finalizar el conflicto bélico que sacude Oriente Medio.
Las declaraciones de Trump se produjeron en el marco de una reunión bilateral con el presidente francés, Emmanuel Macron. El encuentro tuvo lugar previo al inicio de la cumbre de tres días que reúne a los líderes del grupo G7 en la ciudad de Evian, Francia. Respecto a la seguridad en el canal, el mandatario estadounidense enfatizó que no requieren «mucha ayuda» de la coalición liderada por Francia y el Reino Unido.
Flujo de petróleo y seguridad
En su red social Truth Social, Trump detalló que los buques comerciales «empiezan a salir» del estrecho, muchos de ellos transportando petróleo hacia los mercados internacionales. Según el presidente, estas naves transitan por la denominada «autopista» del sur, una ruta marítima cercana a Omán que describió como «totalmente segura, protegida e inmaculada».
La postura de Irán
A pesar de la firma prevista para este viernes en Ginebra, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán expresó una «profunda desconfianza» hacia Washington. El portavoz de la cancillería, Esmail Baqai, argumentó que esta sensación es el resultado de un «largo historial de fechorías» por parte de los dirigentes estadounidenses.
Baqai señaló que Estados Unidos aún debe realizar esfuerzos significativos para ganar la confianza iraní. El acuerdo, que busca detener las hostilidades iniciadas tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, es visto por Teherán solo como una «etapa para reducir las tensiones». El portavoz agregó que Washington se comprometió a desbloquear activos iraníes y a indemnizar al país por los daños del conflicto, subrayando que estarán atentos a que el régimen sionista respete los acuerdos respecto al Líbano.
Las negociaciones definitivas sobre temas críticos, como las sanciones económicas y el programa nuclear, tienen como plazo máximo de inicio los próximos 60 días.