La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, protagonizó un gesto inusual durante el inicio del Mundial 2026. En lugar de ocupar su lugar protocolar en el partido inaugural entre México y Sudáfrica, correspondiente al Grupo A, la mandataria decidió no asistir al estadio y participar en un Fan Fest. La decisión no fue azarosa: la jefa de Estado explicó que el motivo principal fue el elevado costo de las entradas, lo que la llevó a convertir su ausencia en una protesta simbólica.
A través de su cuenta oficial en X, Sheinbaum detalló que cedió el boleto que la FIFA le había obsequiado a una joven aficionada.
“Entrego el boleto que la FIFA me obsequió para la inauguración del Mundial a una joven mexicana apasionada del fútbol como un gesto simbólico para reconocer a las mujeres que abren camino y representan con orgullo a nuestro país. Este acto también refleja la importancia de que el deporte sea más accesible para todas y todos”
Ruptura de una tradición política
Este desplante marca un quiebre claro con la historia del fútbol mexicano. A diferencia de Sheinbaum, los expresidentes Gustavo Díaz Ordaz en 1970 y Miguel de la Madrid en 1986, optaron por asistir a las ceremonias inaugurales de los mundiales celebrados en suelo mexicano, aun enfrentando contextos de rechazo y manifestaciones sociales en aquel entonces.
El fenómeno de la ausencia presidencial también traspasó fronteras. En Estados Unidos, el político Donald Trump tampoco asistirá este viernes al encuentro de su selección contra Paraguay en Los Ángeles. Esta coincidencia ha intensificado las conversaciones sobre el rol que cumplen las figuras políticas en torneos que, por su naturaleza, se ven atravesados por tensiones sociales y geopolíticas constantes.
El debate en Ciudad de México
La medida ha generado opiniones divididas en el país. Mientras sectores críticos cuestionan que la presidenta haya renunciado a una vitrina internacional de tal magnitud, otros seguidores celebran el mensaje de austeridad y accesibilidad deportiva. La mandataria, quien originalmente contempló ver el partido en la plaza del Zócalo pero mantuvo dudas debido a posibles protestas, finalmente optó por acompañar a la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, en el Fan Fest de la alcaldía Gustavo A. Madero.
El debate sobre la pertinencia de este gesto sigue abierto mientras avanza el torneo. ¿Logrará la postura de Sheinbaum cambiar la percepción sobre la exclusividad de los eventos deportivos, o se verá opacada por la magnitud mediática de la competencia mundial?