De la pista de baile a la investigación criminal
Joel Díaz se convirtió en un nombre central de la Operación Tokio, un operativo policial que logró desmantelar una compleja red de lavado de activos y extorsiones vinculada directamente al Tren de Aragua en Chile. Hasta antes de este golpe policial, Díaz era ampliamente reconocido en Santiago por su rol como organizador de eventos bajo la productora «Joel Lermitage», siendo un referente en fiestas masivas para la comunidad venezolana, principalmente en locales del barrio Bellavista.
Extorsiones y «vacunas» en el barrio Bellavista
La Fiscalía y la PDI determinaron que su rol iba mucho más allá de la producción de eventos. Según testimonios recabados por Reportajes T13, un locatario del sector denunció haber sido víctima de extorsiones desde el año 2023. La víctima declaró: «Caí víctima de extorsiones desde el año 2023 (…) los cuales son orquestados por Yefri (…) apoyado por diferentes miembros del Tren de Aragua como el productor Joel Díaz de la productora Joel Lermitage».
Las investigaciones señalan que la organización era liderada a distancia por Jeffrey Jesús Miranda Pinto, alias «Yefri». Bajo este esquema, los locales nocturnos del barrio Bellavista eran obligados a pagar cuotas periódicas, conocidas coloquialmente como «vacunas», para poder operar. Quienes se negaban a cumplir con estos pagos sufrían amenazas directas o incluso ataques violentos.
El rol de las fiestas en el lavado de activos
Más allá de la coerción, el sistema criminal utilizaba los eventos de Díaz como una pieza clave en su estructura financiera. Se sospecha que las fiestas masivas, que figuraban entre las más populares para el público venezolano en la capital, habrían servido como una fachada estratégica para mover dinero proveniente de las extorsiones, facilitando así el lavado de activos.
La Operación Tokio permitió evidenciar que la influencia del Tren de Aragua en la noche santiaguina era total. La organización no solo imponía los pagos de «vacunas», sino que ejercía un control absoluto sobre la actividad nocturna: decidían qué eventos se realizaban, supervisaban qué locales funcionaban y tenían el poder de controlar el ingreso de personas a determinados recintos nocturnos.