La reconocida actriz chilena Natalia Cuevas se refirió al recordado episodio que vivió con el cantante español Julio Iglesias durante la década de los noventa. El hecho, ocurrido en el histórico programa de Canal 13 Viva el lunes, volvió a estar en la palestra tras las recientes denuncias por acoso sexual que han afectado la imagen del intérprete a nivel internacional.
Ante la ola de cuestionamientos, diversos medios de comunicación buscaron obtener la versión de Cuevas para saber si, a la luz de los nuevos antecedentes, ella percibió aquel beso como una acción abusiva o incómoda. La intérprete, en conversación con el programa Más de ti de BBTV, confesó que recibió múltiples llamadas de periodistas intentando que validara la tesis de que ella fue víctima de acoso.
Me empiezan a llamar los periodistas y trataban de ver cuál era mi opinión. Yo no contesté ninguna entrevista. Porque en el fondo lo que quería demostrarse es que lo que había hecho conmigo también había sido una especie de acoso.
¿Cómo recuerda Natalia Cuevas el beso con el cantante?
Lejos de las interpretaciones actuales, Natalia Cuevas fue enfática en desmarcarse de la idea de haber sido vulnerada. Según detalló, su reacción en aquel entonces estuvo marcada por la emoción de compartir escenario con una figura de alcance mundial, bajo un contexto televisivo y social que era radicalmente distinto al que vivimos hoy en día.
La actriz explicó que vivió el momento bajo un impulso de admiración genuina. “Y la verdad es que yo nunca lo sentí así, porque para mí fue como un rockstar que estaba ahí y yo me subo al escenario. Como una fanática. Para mí fue eso. Como que lo abracé, lo besé y él me besó y lo abracé y fue eso”, relató al espacio televisivo.
La importancia de contextualizar la época
Para Cuevas, es fundamental entender que los códigos de los años 90 no son los mismos que rigen en la actualidad. La actriz argumentó que en aquel periodo existía una naturalidad distinta en la interacción entre artistas y seguidores, algo que ella misma aceptaba sin cuestionamientos en aquel momento.
“Como un beso loco de la fanaticada. No fue para mí ni acoso ni nada que se le pareciera”, sentenció la humorista. Además, insistió en que su percepción no ha cambiado con el paso de los años, asegurando que si hoy se enfrentara a un artista de su admiración, mantendría la misma postura de entusiasmo, descartando cualquier arrepentimiento o sensación de haber sido tratada de forma indebida.
Por ahora, el registro de Viva el lunes continúa siendo analizado por la opinión pública bajo la lupa de los estándares actuales, mientras Natalia Cuevas marca una distancia clara con la narrativa de víctima que se intentó instalar tras la reaparición del video.