La inflación interanual de Estados Unidos ha escalado hasta el 4,2% en el mes de mayo, alcanzando su punto más elevado desde abril de 2023. Esta cifra, confirmada por el Buró de Estadísticas Laborales (BLS), se alinea con las proyecciones de los analistas que anticipaban un encarecimiento sostenido, fundamentalmente arrastrado por la crisis energética vinculada a la guerra en Irán.
Este registro representa un incremento de cuatro décimas respecto al mes anterior y supera ampliamente el 2,4% reportado en febrero, periodo previo a los ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel y la República Islámica. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye elementos volátiles como energía y alimentos, escaló al 2,9%, consolidando una tendencia al alza constante.
El factor energético como motor del IPC
El conflicto bélico en Irán, que supera ya los cien días, ha generado una interrupción crítica en el tránsito por el estrecho de Ormuz. El bloqueo impuesto por Teherán como represalia ha disparado los precios de los hidrocarburos, de cuya normalización depende el futuro del proceso de paz en la zona.
A nivel mensual, la inflación subió un 0,5% en mayo, cifra apenas inferior al 0,6% de abril. El sector energético fue el gran protagonista, representando más del 60% del aumento mensual con un incremento del 3,9%. Este fenómeno se vio exacerbado por un alza del 7% en la gasolina, alcanzando un promedio nacional de 4,15 dólares por galón, según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA).
Impacto en el consumo y la política monetaria
En el desglose del índice, el coste de la vivienda aumentó un 0,3%, mientras que los alimentos crecieron un 0,2%, con una ligera disparidad entre el consumo en el hogar (0,1%) y fuera de él (0,3%). En términos interanuales, la energía acumula un alza del 23,5% y los alimentos un 3,1%.
Otros sectores mostraron comportamientos mixtos: mientras la atención médica, las comunicaciones, las tarifas aéreas y la recreación experimentaron subidas, los rubros de vehículos nuevos, mobiliario y artículos para el hogar registraron bajas.
Este escenario pone contra las cuerdas a la Reserva Federal (Fed). Con la inflación superando más del doble el objetivo del 2%, la próxima reunión del 16 y 17 de junio —la primera bajo el mando del nuevo presidente Kevin Warsh— será decisiva para la política monetaria. El mercado se pregunta ahora si la Fed procederá con una subida de tipos, a pesar de las presiones del presidente Donald Trump para aplicar recortes agresivos a las tasas de interés.