El Primer Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago dictó una condena de 10 años y un día de presidio mayor en su grado medio para un padre y su hijo, hallados culpables del asesinato de un familiar en la comuna de Pudahuel. El crimen ocurrió el pasado 1 de junio de 2024, tras una violenta jornada que comenzó en una reunión familiar.
El origen de la tragedia: una pelea familiar
Todo se originó cerca de las 18:20 horas en un domicilio del pasaje Los Hornillos. Durante un asado, se desató una fuerte discusión entre los condenados, identificados como Robin Williams Céspedes Sandoval y Michael Robinson Céspedes Pizarro, y la víctima, quien era primo de Michael.
En medio de la disputa inicial, padre e hijo atacaron al hombre utilizando palos y fierros. La víctima, intentando defenderse, utilizó un cuchillo y logró ocasionar lesiones de carácter leve a sus agresores, lo que detonó una drástica decisión por parte de los imputados.
Premeditación: el regreso con un arma
Tras el primer enfrentamiento, Robin y Michael Céspedes abandonaron el lugar en un vehículo, no sin antes advertir que volverían para terminar con la vida de su familiar. Minutos más tarde, cumplieron su amenaza regresando al inmueble armados con un arma de fuego.
Robin Céspedes Sandoval efectuó al menos tres disparos hacia el afectado. Uno de los proyectiles impactó directamente en el tórax de la víctima, causándole la muerte instantánea en el lugar del suceso. Tras perpetrar el homicidio, ambos huyeron del pasaje.
La resolución del tribunal
Durante el juicio, el magistrado descartó que el actuar de los sujetos fuera una reacción impulsiva derivada del contexto. El fallo es categórico respecto a la intención detrás del hecho:
El delito de homicidio está sancionado, a la fecha de los hechos con la pena de presidio mayor en su grado medio a máximo. El tribunal determinó que el asesinato no puede ser considerado como una reacción inmediata propia del contexto, sino más bien una acción premeditada, con coordinación de ambos.
La premeditación quedó en evidencia gracias al aviso previo que los agresores dieron al abandonar la vivienda, para luego regresar con el armamento. Con esta sentencia de 10 años y un día, ambos condenados deberán cumplir el tiempo dictaminado por la justicia, cerrando así un caso que ha marcado a la comunidad de Pudahuel. La defensa aún tiene instancias legales para apelar a la magnitud de la pena, aunque el fallo marca un precedente claro sobre la coordinación en crímenes violentos.