Sismo en Copiapó: ¿Por qué un condominio resultó dañado y otro no?

Noticias más leídas

El sismo magnitud 6.4 que afectó a la región de Atacama el pasado 6 de junio de 2025 dejó una lección técnica contundente: la magnitud no siempre es sinónimo de intensidad. Una investigación liderada por el equipo multidisciplinario del Proyecto Anillo EASER —integrado por las universidades de Concepción, Católica de Chile y de Chile, con financiamiento de ANID— confirmó que el movimiento telúrico generó aceleraciones inusualmente altas, afectando principalmente al condominio Altos de Copiapó II.

Para entender este fenómeno que dejó ileso al Condominio I y con daños estructurales severos a su vecino, el equipo analizó 9 edificios mediante sensores de propiedades dinámicas y efectuó 7 mediciones de suelo en diversos puntos. La clave estuvo en la aceleración máxima del suelo (PGA), que alcanzó los 0.44 g.

La verdad detrás de las aceleraciones sísmicas

Rodrigo Rojas, investigador de EASER, puso esta cifra en perspectiva: “Esta cifra es excepcionalmente alta para un sismo de esta magnitud. Supera, por ejemplo, los registros de movimiento medidos en Santiago durante el gran terremoto del 27F en 2010, que fue de 0,3 g”. Esta comparación técnica valida la percepción de los vecinos, quienes vivieron el evento con una violencia inusual para un sismo de intensidad moderada.

El caso de los edificios Altos de Copiapó I y II es emblemático. Pese a que fueron construidos en 2015, bajo la misma tipología, diseño y por la misma constructora, las consecuencias fueron opuestas. Juana Fajardo, vecina del afectado condominio II, relató la disparidad:

Yo llamaba a una prima que vive en otro edificio, preocupada por ella y le pregunto cómo había pasado el temblor. Me dijo que no le pasó nada, que se le cayó una taza. Después llamé a mi mamá y tampoco le había pasado nada, lo mismo a mis compañeros… Y a mí se me cayó todo.

Diferencias geológicas: el factor determinante

La explicación técnica se debe a un cambio abrupto en la geología del terreno. Rodrigo Rojas explicó que, justo en la calle que separa ambos condominios, la unidad geológica varía drásticamente. Mientras el Condominio I descansa sobre un suelo mucho más rígido, el Condominio II se asienta en un suelo mucho más blando. Esta diferencia causó que el suelo bajo el segundo recinto actuara como un amplificador local de ondas, concentrando la energía sísmica con efectos devastadores.

El director del proyecto, Gonzalo Montalva, académico de la Universidad de Concepción, subrayó que este evento es un caso de estudio fundamental, ya que terremotos más grandes en Calama o la zona central (de magnitud 6.8 y 6.9) provocaron menos daños. Ante esto, el equipo concluyó que es urgente intervenir las estructuras con reparaciones que superen el diseño inicial para garantizar la seguridad a futuro.

Actualmente, la comunidad ve con esperanza el avance de las autoridades tras la entrega de estos datos, los cuales sirven para que los residentes entiendan los riesgos reales del suelo en el que habitan. La interrogante que queda abierta es cómo se ajustarán los estándares de ingeniería sismorresistente frente a estas anomalías geológicas detectadas en la ciudad.

Mas Noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias