Seguridad en el Mundial 2026 bajo la lupa
La administración de Donald Trump mantiene firme su postura sobre las restricciones migratorias de cara a la Copa del Mundo. Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial 2026, defendió este martes la decisión de denegar visas a un árbitro somalí y a parte de la delegación de la selección iraní, citando motivos de seguridad nacional.
Durante un evento en el Atlantic Council en Washington, Giuliani aclaró que, aunque 35 equipos han ingresado sin inconvenientes a Estados Unidos, los casos de oficiales vetados responden a "muy buenas razones". El funcionario enfatizó que buscan un equilibrio para evitar que "actores malintencionados" aprovechen el certamen deportivo para ingresar al país bajo pretextos falsos.
El caso del árbitro Omar Artan
El foco ha estado sobre Omar Artan, el árbitro somalí de 34 años designado como el mejor de la Confederación Africana de Fútbol en 2025. Artan, quien se perfilaba para ser el primer colegiado somalí en dirigir un Mundial, fue bloqueado el pasado sábado en el aeropuerto de Miami. Somalia es uno de los países cuyos ciudadanos enfrentan prohibiciones de viaje impuestas bajo la administración Trump, y Giuliani se limitó a señalar que la negativa ocurrió por "una muy buena razón".
Tensiones con la delegación de Irán
El escenario para la selección de Irán es complejo. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Teherán el 28 de febrero, el equipo debió trasladar su base de entrenamiento desde Tucson, Arizona, hacia Tijuana, México. La federación iraní denunció la revocación de entradas para aficionados y la denegación de visas para personal de apoyo.
Giuliani aclaró que, si bien el cuerpo técnico iraní tendrá acceso, existen restricciones sobre otros funcionarios. "Hay algunas personas que dicen ser entrenadores y puede que no lo sean", advirtió. El objetivo, según el enviado de la Casa Blanca, es impedir que individuos vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) tengan acceso al territorio estadounidense, manteniendo así la "igualdad de condiciones".
Finalmente, aunque el gobierno sostiene que actualmente no existen "amenazas creíbles" contra el torneo, la comunidad de inteligencia ha triplicado sus esfuerzos de monitoreo. La vigilancia se mantendrá activa de forma ininterrumpida hasta el último partido, programado para el 19 de julio.