El lado oscuro detrás del volante autónomo
La narrativa comercial de Tesla que proyecta a sus vehículos autónomos como entes infalibles está chocando contra su propia realidad técnica. Pese a las constantes promesas de Elon Musk sobre una flota global de robotaxis sin supervisión humana, un grupo de exingenieros y antiguos analistas de datos de la compañía ha roto el silencio para advertir que el sistema Full Self-Driving (FSD) está lejos de ofrecer condiciones seguras.
Siete antiguos analistas de datos confirmaron a la agencia Reuters que bajo ninguna circunstancia se subirían a un vehículo controlado por el FSD de Tesla. Las declaraciones fueron lapidarias: uno de ellos sentenció que “todos hemos visto cómo falla”, mientras que otro aseguró que no abordaría una unidad de la marca “ni aunque me pagaran”. Este escenario de desconfianza profunda proviene de quienes estuvieron a cargo de etiquetar y revisar las grabaciones de las cámaras de los vehículos.
La sombra de los fallos sistémicos
El cuestionamiento no viene de críticos externos, sino de especialistas que analizaban clips de video asignados internamente, los cuales exponen fallas en la interpretación del entorno. Según los testimonios, los empleados recibían fragmentos de video muy específicos, lo que les impedía dimensionar el alcance real de los errores globales del software, una estrategia de control de información gestionada por la gerencia.
La NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras) mantiene actualmente múltiples líneas de inspección sobre el software de Tesla. La investigación se centra en siniestros donde el coche no detectó vehículos de emergencia o falló ante condiciones climáticas como la niebla espesa. Un ingeniero veterano de la firma calificó las métricas de seguridad que la junta directiva presenta ante sus inversores como una “pura farsa”, aludiendo a un sesgo en la metodología utilizada para calcular los accidentes.
El espejismo del marketing
¿Qué ocurre con las demostraciones públicas? Los exempleados revelaron que las presentaciones, como las realizadas en Los Ángeles, son escenarios meticulosamente preparados. Equipos de etiquetadores trabajaron horas extra para mapear con precisión milimétrica esas rutas específicas, ocultando las deficiencias del auto ante calles sin entrenamiento previo.
Por su parte, la cúpula financiera de Tesla, encabezada por Vaibhav Taneja, insiste en que un FSD refinado será el motor de ventas masivas hacia el año 2026. Argumentan que la suscripción a este software es equivalente a tener un chofer personal. Sin embargo, la realidad de las bitácoras sugiere que el sistema aún confunde rampas de salida y presenta fricciones complejas en el asfalto real, alejándose de la utopía de viajar durmiendo mientras el coche se conduce solo.