La Siderúrgica Huachipato está ante un nuevo escenario tras la confirmación de un acuerdo vinculante entre Aceros AZA y CAP. La operación, que busca la venta de una parte de la usina y el posterior reinicio de las labores en el laminador, fue recibida con optimismo por el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, quien calificó la noticia como un impulso clave para el empleo en la región del Bío Bío.
El secretario de Estado enfatizó que el Gobierno mantendrá un rol de apoyo en todo lo que implique la reactivación productiva. «Si se puede materializar una inversión de ese tamaño y relevante como esa, nosotros felices», señaló Mas, subrayando que la alta tasa de desempleo en la zona hace que proyectos de esta envergadura sean fundamentales tanto para la región como para el país.
Detalles del acuerdo y montos de inversión
La transacción, que todavía debe ser visada por la Fiscalía Nacional Económica (FNE), contempla la adquisición de 91 hectáreas de las 443 que componen el complejo. El objetivo de Aceros AZA es complementar sus operaciones actuales tanto en la Región Metropolitana como en el Bío Bío.
El plan de inversión asciende a un total de US$150 millones. De esta cifra, US$130 millones corresponden a la compra de terrenos y el ingreso de CAP a la propiedad de AZA con un 15% de participación y derecho a un director. Los US$20 millones restantes se destinarán a la activación y mejoras tecnológicas del laminador.
Proyección laboral y reconversión tecnológica
Desde la acerera proyectan la creación de cerca de 200 puestos de trabajo directos, además del encadenamiento productivo con proveedores locales. Con estas mejoras, la capacidad de procesamiento de la planta pasará de 480 mil toneladas anuales a 700 mil toneladas.
Sobre la operatividad futura, Jorge Matetic, presidente de Aceros AZA, explicó que el laminador funcionará como complemento a la acería de la planta AZA Colina, procesando el excedente de producción. Asimismo, se contempla a largo plazo la construcción de una nueva acería eléctrica.
«Se evaluará la construcción de una nueva acería eléctrica que entraría en producción en 5 a 7 años plazo, con una inversión estimada de US$250 millones para la reconversión tecnológica y que produciría cerca de 500 mil toneladas anuales», detallaron desde AZA.
Actualmente, el acuerdo se encuentra a la espera del visto bueno de la FNE. Si bien el reinicio del laminador es el foco inmediato para aliviar la situación laboral, el mercado estará atento a la consolidación de esta alianza y a si se cumplen los plazos proyectados para la reconversión tecnológica de aquí a siete años.