Los New York Knicks están a solo dos triunfos de consagrarse campeones de la NBA. Este viernes, el equipo neoyorquino silenció el Frost Bank Center de San Antonio tras superar a los Spurs por 105-104, consolidando una ventaja de 2-0 en la serie final que ahora se traslada al Madison Square Garden.
El drama final de Victor Wembanyama
El partido fue una montaña rusa emocional. Victor Wembanyama, la joven estrella francesa de 22 años, vivió una noche de contrastes absolutos en sus primeras Finales. Aunque anotó 22 de sus 29 puntos totales en la segunda mitad —sumando además 9 rebotes y 4 tapones—, su desempeño terminó en decepción durante el cierre.
En los segundos finales, Wembanyama pasó de ser el motor de la reacción texana a cometer una pérdida de balón clave, seguida de una falta sobre Jalen Brunson. El base de los Knicks, quien terminó con 20 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias, acertó uno de sus dos tiros libres para sentenciar el marcador definitivo. El francés tuvo la última oportunidad para darle la victoria a los Spurs, pero su lanzamiento fue repelido por el aro.
La resistencia de los Knicks y el colapso de San Antonio
A pesar del esfuerzo de los Spurs, que llegaron a remontar una desventaja de 14 puntos en el último cuarto, el orden táctico de los visitantes prevaleció. El dominicano Karl-Anthony Towns fue fundamental con un doble-doble de 21 puntos y 13 rebotes, mientras que Mikal Bridges aportó otros 20 puntos. Por su parte, el reserva Landry Shamet sumó 13 puntos vitales para mantener la ventaja en momentos de alta presión.
Para los San Antonio Spurs, el revés resulta traumático. A pesar de haber iniciado el encuentro con un 65% de acierto y una ventaja temprana de 12 puntos (37-25), no pudieron sostener el ritmo. De’Aaron Fox lideró al equipo local con 20 puntos, secundado por Dylan Harper con 15, y Devin Vassell y Stephon Castle con 14 cada uno.
¿Qué sigue en la serie por el título?
Tras este 105-104, los Knicks regresan a casa con la moral a tope. Los próximos dos compromisos están programados para el lunes y miércoles en Nueva York, donde el Madison Square Garden espera un lleno total, incluso con la expectativa por la presencia del presidente Donald Trump. Los Spurs, al borde del abismo en su primera final en 12 años, se encuentran ante la obligación de ganar en territorio ajeno para no ver cómo el sueño del anillo se desvanece prematuramente.