La expresidenta chilena Michelle Bachelet (quien gobernó el país en los periodos 2006-2010 y 2014-2018) realizó una estratégica visita a Pekín. En el marco de su candidatura a la Secretaría General de la ONU, la exmandataria sostuvo un encuentro con el canciller chino, Wang Yi, buscando sumar respaldos internacionales para suceder al portugués António Guterres, cuyo mandato concluye el próximo 31 de diciembre.
Aunque el gobierno chino evitó revelar sus preferencias electorales, Wang Yi calificó la elección del próximo secretario general como un proceso “crucial” para el futuro y la reforma de la organización. La campaña de Bachelet, quien ya lideró organismos como ONU Mujeres y fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cuenta con el impulso principal de México y Brasil, esto luego de que Chile retirara su apoyo oficial tras la llegada al poder de José Antonio Kast.
Multilateralismo y reforma en la ONU
Durante la cita, la exjefa de Estado enfatizó que, en un escenario mundial “plagado de caos”, se requiere potenciar el multilateralismo. Según informó la Cancillería china, Bachelet sostuvo que la ONU es una plataforma indispensable para enfrentar los desafíos globales actuales. Además, abogó por un retorno a la “misión original” del organismo mediante reformas profundas, una mayor defensa de la Carta de la ONU y una capacidad mejorada para gestionar riesgos a tiempo.
China participará en la elección del próximo secretario general de manera responsable y constructiva, promoviendo la revitalización de la autoridad y vitalidad de la ONU, para que pueda adaptarse mejor a la nueva situación y responder mejor a los nuevos desafíos.
Por su parte, el canciller Wang Yi valoró el conocimiento técnico y el sentido de responsabilidad de la candidata chilena. El ministro chino señaló que existe una expectativa clara de que la organización se revitalice y mejore su operatividad, reconociendo el entusiasmo de Bachelet por promover el progreso humano.
La competencia por la Secretaría General
La carrera por la sucesión no será sencilla. Además de la expresidenta, figuran en la lista de aspirantes nombres de peso regional e internacional, tales como la costarricense Rebeca Grynspan, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa y el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El proceso de selección final exige que el candidato elegido cuente con el respaldo mayoritario del Consejo de Seguridad, sin que ninguno de sus cinco miembros permanentes ejerza su derecho a veto. Una vez superado ese filtro, la nominación debe ser ratificada por la Asamblea General. Con el tablero geopolítico moviéndose en Pekín, queda abierta la interrogante sobre si el respaldo chino será finalmente gravitante para definir al próximo rostro del multilateralismo global.