El rechazo oficial a la propuesta
El grupo proiraní Hezbolá ha notificado formalmente a las autoridades del Líbano que rechaza el reciente acuerdo de alto el fuego anunciado tras las conversaciones en Washington. Esta decisión fue comunicada por un alto cargo del movimiento, quien solicitó el anonimato y confirmó que la postura fue transmitida al presidente del Parlamento, Nabih Berri, quien respalda la negativa del grupo.
El jefe de Hezbolá, el jeque Naim Qasem, enfatizó que cualquier tregua debe ser de carácter global. Según sus declaraciones en el canal Al Manar, el alto el fuego no puede otorgar al enemigo la libertad de continuar atacando dentro del territorio libanés.
Condiciones innegociables para Hezbolá
Las exigencias de Qasem son claras: un cese de hostilidades total y la retirada completa de las fuerzas israelíes del país. Para el líder del grupo, cualquier retirada de sus milicias antes de esos términos constituiría una rendición y una derrota. Asimismo, calificó las conversaciones directas con Israel como una farsa y una humillación, advirtiendo que, si no hay seguridad para sus pueblos, los asentamientos en el norte de Israel tampoco estarán seguros.
El acuerdo propuesto, gestado en una cuarta ronda de negociaciones mediadas por Estados Unidos, condicionaba el alto el fuego al cese total de disparos de Hezbolá y a la evacuación de sus miembros del sector al sur del río Litani, zona situada a unos 30 kilómetros de la frontera.
La postura de Israel y el gobierno libanés
Mientras tanto, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, confirmó que el ejército mantendrá sus ataques y operaciones terrestres. Katz subrayó que las fuerzas israelíes conservan la libertad de acción, con el respaldo de Estados Unidos, para golpear objetivos en Beirut ante cualquier ataque contra territorio israelí.
Por su parte, el presidente libanés Joseph Aoun permanecía a la espera de una respuesta formal a lo que consideraba una última oportunidad para una tregua integral. En paralelo, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, anunció un despliegue inicial del ejército en zonas piloto del sur, destacando que esta primera etapa concreta no compromete el derecho del Líbano a exigir la retirada total de las fuerzas israelíes.