En un movimiento diplomático crítico para la estabilidad de la región, el presidente del Líbano, Joseph Aoun, advirtió este jueves que el actual acuerdo de alto al fuego con Israel representa, posiblemente, la última oportunidad real para terminar con el conflicto armado. Según el mandatario, la tregua podría entrar en vigor apenas 24 horas después de que se notifique formalmente el consenso, aunque esto permanece supeditado a la decisión final del partido-milicia chií Hezbolá.
El grupo armado, que se ha mantenido al margen de las negociaciones directas, es el actor clave al que se le exige finalizar sus ataques para destrabar el proceso. Aoun aseguró que el pacto sobre la mesa incluye puntos estratégicos que favorecen los intereses libaneses, catalogándolo como una vía para un acuerdo definitivo y exhaustivo. "Las diferentes partes tienen la responsabilidad en caso de incumplimiento", sentenció el jefe de Estado, enfatizando que una vez reciban la retroalimentación interna, especialmente de Hezbolá, se informará a Estados Unidos para coordinar las acciones necesarias.
El rol de Estados Unidos y las garantías internacionales
El mecanismo para implementar el cese de hostilidades será supervisado directamente por Washington. De acuerdo con el reporte de la agencia estatal libanesa NNA, el presidente estadounidense, Donald Trump, actuaría como "garante directo" del cumplimiento de lo acordado. El éxito de estas gestiones se debe, en parte, a la intervención del secretario de Estado, Marco Rubio, quien facilitó la reanudación de las conversaciones tras el bloqueo provocado por la exigencia de Beirut de priorizar el alto al fuego antes de discutir temas políticos complejos.
"Durante el día de ayer y las primeras horas de hoy hemos seguido en contactos con partes internacionales y nacionales para lograr un alto al fuego exhaustivo. Hay países hermanos y amigos jugando un papel a la hora de hacer avanzar el proceso en favor de Líbano", afirmó Aoun al destacar la labor de su delegación diplomática.
Contexto de una crisis prolongada
La escalada bélica ha tenido hitos devastadores. Las hostilidades de gran escala se intensificaron el 2 de marzo tras el lanzamiento de proyectiles de Hezbolá como represalia por la muerte del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, ocurrida el 28 de febrero en una ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos. Desde entonces, la tragedia humana ha sido incalculable: más de 3.500 muertos y 10.600 heridos en suelo libanés.
Pese a que se habían pactado treguas previas en noviembre de 2024 y a mediados de abril —con una extensión posterior de 45 días—, los bombardeos y la invasión terrestre israelí no se detuvieron. Actualmente, la incertidumbre persiste sobre si este nuevo intento de paz logrará finalmente contener la inestabilidad o si, por el contrario, la falta de consenso interno terminará por agotar la última ventana de oportunidad para una solución diplomática.