La compleja relación entre Marilú Balbontin, madre de la fallecida periodista Javiera Suárez, y su exyerno Cristián Arriagada, vive un nuevo capítulo de tensión. La controversia escaló tras revelarse públicamente las razones por las que el médico mantendría un distanciamiento entre la abuela y su nieto, Pedro Milagros.
El foco sobre este conflicto familiar se intensificó luego de que saliera a la luz la actual relación de Arriagada con Kika Silva, sumado a los duros comentarios de la actriz Daniela Nicolás, quien calificó al facultativo como una persona “malo” y “narcisista”. Ante este escenario, los seguidores de la familia comenzaron a cuestionar directamente a Balbontin en redes sociales.
La justificación tras el distanciamiento
Durante una interacción en su cuenta de Instagram, una usuaria consultó directamente a Marilú Balbontin sobre los motivos detrás de la restricción: “¿Cuál es la justificación de este hombre para negarse a la relación de su hijo con la familia materna?”. La respuesta, recogida inicialmente por Página 7, fue contundente y directa:
“Que yo soy enferma mental”, respondió Balbontin respecto a las acusaciones que, según ella, su exyerno habría esgrimido en su contra para justificar el quiebre.
El impacto de estas declaraciones obligó a la abuela de Pedro Milagros a realizar una nueva publicación para desmentir categóricamente las versiones que circulan sobre su salud. A través de una fotografía junto a su equipo de trabajo, enfatizó: “Para los que les llegue a sus oídos que yo soy una persona con problemas mentales, les puedo decir que gozo de excelente salud, tanto psíquica como física”.
El presente del conflicto familiar
Esta situación suma un episodio más a una cadena de acusaciones previas, donde Marilú Balbontin llegó a declarar anteriormente que Cristián Arriagada “enterró a mi hija y nos enterró a todos”. Actualmente, el vínculo entre la familia materna y el menor sigue limitado a condiciones estrictas.
Según lo expuesto por la propia Balbontin, su acceso al pequeño se encuentra restringido a solo cuatro horas semanales, específicamente los días martes. Queda por ver si estas revelaciones públicas derivarán en una mediación mayor o si la distancia entre el viudo de Javiera Suárez y la familia de la comunicadora se profundizará tras estos nuevos señalamientos.