La crisis sanitaria se intensifica en la región. El Ministerio de Salud de Uganda informó este sábado la detección de tres nuevos casos del virus del ébola, elevando a cinco el número total de contagios confirmados en el territorio. Esta situación se desencadenó tras la declaración de un brote el pasado 15 de mayo en la vecina República Democrática del Congo (RDC).
Ante la preocupación creciente, el organismo gubernamental instó a la ciudadanía a mantener la calma y la vigilancia. Según el comunicado oficial, los nuevos pacientes incluyen a un conductor ugandés que transportó al primer caso detectado en el país, quien actualmente está recibiendo tratamiento médico especializado.
El segundo caso corresponde a una trabajadora de la salud ugandesa, expuesta al virus durante la atención al primer paciente confirmado. Por último, se identificó a una mujer congoleña, residente en la RDC, que ingresó a Uganda presentando síntomas abdominales leves.
Detalles sobre el seguimiento de los pacientes
La trazabilidad del caso de la ciudadana congoleña ha sido clave para las autoridades. La paciente viajó desde Arua, ciudad cercana a la frontera con la RDC, hacia el aeropuerto de Entebbe en un vuelo chárter. El 10 de mayo buscó asistencia en un hospital privado de Kampala.
El Ministerio de Salud recibió un aviso del piloto que la había trasladado en avión, lo que motivó un seguimiento adicional por parte de los equipos de vigilancia. Fue tratada inicialmente y dada de alta en buen estado el 14 de mayo de 2026, tras lo cual regresó a la RDC.
Tras este aviso, se le realizó un examen que resultó positivo para el virus. El Ministerio enfatizó que todos los contactos vinculados a los cinco casos han sido identificados y se encuentran bajo estricta observación médica por parte de los equipos de respuesta rápida.
Contexto regional y peligrosidad del brote
El brote, originado en la provincia congoleña de Ituri, corresponde a la cepa Bundibugyo. Esta variante del ébola presenta una tasa de letalidad que oscila entre el 30% y el 50%, sin que exista hasta la fecha una vacuna autorizada o un tratamiento específico, según reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las cifras de la OMS son alarmantes a nivel regional: se contabilizan 177 muertes sospechosas y 750 casos asociados a la epidemia en la RDC. Si bien la entidad declaró el brote como una «emergencia de salud pública de importancia internacional», el riesgo global de epidemia continúa siendo calificado como «bajo».
Mientras los países africanos refuerzan sus controles sanitarios —incluyendo el cierre de fronteras en países como Ruanda—, el gobierno ugandés insiste en que el tratamiento temprano mejora considerablemente las posibilidades de supervivencia. Las autoridades mantienen desplegadas campañas de concienciación y rastreo intensivo, a la espera de contener la propagación de este decimoséptimo brote registrado desde que se detectó el virus en 1976.