Siete naciones occidentales, lideradas por Italia, Francia, Reino Unido y Alemania, junto a Canadá, Australia y Nueva Zelanda, emitieron este viernes una solicitud formal dirigida al gobierno de Israel. El objetivo es frenar la constante expansión de los asentamientos en Cisjordania, una zona marcada por niveles de violencia de colonos que las potencias califican como sin precedentes.
Exigencias diplomáticas y derechos humanos
La postura de este bloque internacional no se limita a pedir el cese de la construcción. En el comunicado conjunto, los gobiernos solicitan explícitamente investigar las denuncias existentes contra las fuerzas israelíes y asegurar que los colonos involucrados en actos violentos respondan ante la justicia por sus acciones. Los firmantes enfatizan que el mantenimiento de estas colonias es una vulneración directa a la legalidad internacional.
Llamamos al gobierno israelí a poner fin a la expansión de las colonias y de sus poderes administrativos, a garantizar que los colonos responsables de actos de violencia rindan cuentas de sus actos y a investigar las denuncias dirigidas contra las fuerzas israelíes.
El documento advierte que la situación en el terreno ha sufrido un deterioro significativo durante los últimos meses. Según los estados firmantes, las políticas actuales del gobierno israelí no solo comprometen la estabilidad regional, sino que ponen en riesgo crítico la posibilidad de alcanzar una solución de dos Estados.
El impacto del proyecto E1 en Cisjordania
La tensión se agudiza por la implementación del polémico proyecto E1, aprobado en agosto de 2025. Este plan contempla la creación de 3.400 viviendas en una superficie de 12 km² al este de Jerusalén, cuya construcción dividiría físicamente la Cisjordania ocupada en dos partes.
La Autoridad de Tierras de Israel publicó la licitación de estas obras en diciembre pasado. Ante esto, el bloque de países lanzó una advertencia directa al sector privado: “Las empresas no deberían presentarse a licitaciones de obras de construcción en E1 ni en otros proyectos de asentamientos”. La comunidad internacional, incluyendo a la ONU y la Unión Europea, mantiene una presión constante para que el gobierno israelí desista de esta iniciativa que, de concretarse, alteraría definitivamente el mapa de la región.
Por ahora, la postura israelí frente a estas advertencias sigue siendo una interrogante, mientras la comunidad internacional observa si estas presiones lograrán cambiar la hoja de ruta administrativa en Cisjordania.