La Ley de Reconstrucción Nacional se encuentra atravesando una fase crítica dentro de su primer trámite constitucional en la Cámara de Diputadas y Diputados. Aunque el proyecto parece contar con el respaldo necesario para avanzar hacia el Senado, las tensiones políticas sugieren que su tramitación en la Cámara Alta será significativamente más compleja.
Este lunes, la senadora y presidenta del Partido Socialista (PS), Paulina Vodanovic, lanzó un ultimátum que marca un punto de inflexión. La legisladora fue tajante al señalar que, bajo la redacción actual, su bancada rechazará la idea de legislar cuando el texto llegue a la instancia superior.
¿Por qué el Partido Socialista se opone a la actual redacción?
Más allá de los reparos específicos sobre el contenido de la iniciativa, Vodanovic centró gran parte de sus críticas en la metodología empleada por el oficialismo y la conducción de la instancia legislativa. Según sus palabras, el problema radica en la falta de diálogo: “Yo creo que tenemos que entender el contexto en que el Gobierno ha actuado, y en que el diputado Romero ha conducido la presidencia de la Comisión sin mayor escucha”, afirmó.
A pesar de la postura tajante, el PS no descarta del todo el proyecto, siempre y cuando se abra la puerta a modificaciones sustanciales.
Nosotros vamos a tener propuestas. Vamos a seguir trabajando porque queremos que el país entienda que ninguna reforma de envergadura en nuestro país nunca se ha hecho sin una amplia mayoría.
¿Qué pasará con la Ley de Reconstrucción en el Senado?
Al ser consultada sobre las posibilidades de abrir un espacio de negociación en el Senado, Vodanovic recordó que la decisión ya había sido zanjada en el Comité Central de su partido. En este sentido, reiteró que la instrucción es clara respecto a rechazar la idea de legislar en los términos actuales. Sin embargo, la senadora dejó una ventana abierta para la discusión en particular.
La líder socialista indicó que, una vez que el proyecto pase a la etapa de revisión técnica, el Ejecutivo aún tiene la oportunidad de incorporar observaciones y permitir una participación más incidente de otros sectores. El mensaje político enviado desde el PS es directo: la propuesta tal como está planteada hoy es inviable y carece del consenso necesario para ser aprobada, dejando la presión sobre el Gobierno para realizar los cambios exigidos.