En un intento por destrabar las negociaciones estancadas entre la República Islámica y Estados Unidos, Irán ha entregado un nuevo paquete de propuestas a través de Pakistán. Este movimiento diplomático se concretó durante la visita oficial a Teherán del ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, según informaron medios iraníes durante este domingo.
De acuerdo con el portal Iran Nuances, la propuesta iraní es una fusión estratégica entre el plan de 14 puntos presentado por Teherán la semana pasada y las condiciones exigidas recientemente por Washington. Naqvi, quien arribó a la capital iraní este sábado, mantuvo reuniones clave con el presidente Masud Pezeshkian y con el jefe del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, este último una pieza central por haber sido el negociador iraní en las conversaciones directas celebradas el 11 y 12 de abril en Islamabad.
Las estrictas condiciones de Washington
El panorama para un acuerdo parece complejo, dado que la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, reveló que Estados Unidos ha impuesto cinco condiciones innegociables a través de la mediación paquistaní. Entre las exigencias más críticas, se solicita a Irán la entrega de 440 kilos de uranio enriquecido al 60% y la restricción operativa de su programa nuclear a una sola instalación activa.
Además, el reporte detalla una postura tajante por parte de la Casa Blanca:
Washington asegura que no pagará ningún tipo de compensación a Irán por los daños de guerra, ni está dispuesto a desbloquear ni siquiera el 25% de los activos iraníes actualmente congelados en el extranjero, a pesar de las insistentes demandas de Teherán.
Sumado a lo anterior, la administración estadounidense ha condicionado explícitamente el cese de hostilidades en todos los frentes regionales al progreso sustancial en estas negociaciones nucleares.
El choque de posturas
La propuesta original de Teherán, presentada la semana pasada, era considerablemente más ambiciosa. Incluía el fin de la guerra en todos los frentes, el levantamiento total de las sanciones, la liberación de fondos bloqueados, compensaciones económicas y el reconocimiento de la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz como precondiciones antes de abordar el programa nuclear.
La reacción del presidente estadounidense, Donald Trump, no tardó en llegar: calificó el plan iraní como un “pedazo de basura” y advirtió que la tregua vigente desde el 8 de abril es “increíblemente frágil”.
A pesar de este clima de alta tensión y del estancamiento en las vías diplomáticas formales, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, confirmó el viernes durante la reunión ministerial de los BRICS en Nueva Delhi que el intercambio de mensajes entre ambos países continúa activo. El futuro de estas conversaciones sigue en el aire, supeditado a si alguna de las partes está dispuesta a ceder en sus posturas iniciales frente a la mediación de Pakistán.