Lesión del manguito rotador: señales de alerta y cuándo operar

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Entendiendo la lesión del manguito rotador

¿Sientes un dolor punzante al intentar alcanzar un objeto, ponerte una chaqueta o sacar el ticket en el estacionamiento? Este malestar podría ser causado por una lesión del manguito rotador, una estructura fundamental compuesta por cuatro músculos y sus respectivos tendones, encargados de dar estabilidad y movilidad al hombro en distintas direcciones.

Según explica Juan Pomés, traumatólogo especialista en hombro de Clínica Indisa, los pacientes afectados reportan dolor irradiado hacia el brazo, pérdida de fuerza y una marcada limitación funcional al realizar actividades cotidianas. Es una molestia que puede volverse constante e incluso afectar la calidad del sueño.

¿Por qué ocurre esta lesión?

Las causas del deterioro en esta zona pueden ser variadas. Pomés detalla que suelen aparecer por un desgaste progresivo, traumatismos agudos o la repetición constante de movimientos, especialmente cuando los brazos se elevan por encima de la cabeza. Esta realidad es común en trabajadores de la construcción, pintores, peluqueros y deportistas como nadadores o tenistas.

No obstante, el problema no es exclusivo de un grupo laboral específico. La población general también experimenta roturas degenerativas producto del paso de los años. El especialista advierte que muchos pacientes cometen el error de normalizar el dolor, atribuyéndolo a una simple contractura o cansancio muscular, lo que termina postergando una consulta médica hasta que el cuadro está avanzado.

La señal de alerta clave

Identificar el problema a tiempo es vital. Si bien existen varios síntomas, el traumatólogo destaca un factor determinante: el dolor nocturno. Muchos pacientes acuden a la consulta precisamente porque el dolor les impide conciliar el sueño o descansar adecuadamente durante la noche.

¿Es siempre necesaria la cirugía?

Es un error común pensar que toda lesión del manguito rotador termina en pabellón. Juan Pomés aclara que el tratamiento dependerá estrictamente del grado de la lesión, la intensidad del dolor y el impacto que tenga en la calidad de vida del paciente.

  • Manejo conservador: En etapas iniciales se puede optar por reposo relativo, kinesiología, fármacos y ejercicios específicos para fortalecer la musculatura del hombro.
  • Intervención quirúrgica: Se considera cuando existe una rotura tendínea de mayor relevancia y una pérdida funcional significativa en el hombro.

Finalmente, el especialista subraya que la rehabilitación es un pilar innegociable, independientemente de si el tratamiento es conservador o quirúrgico. Solo la constancia en el proceso de recuperación permite recuperar la fuerza y volver progresivamente a la vida normal.

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