La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México ratificó este viernes su firme respaldo a la candidatura de Michelle Bachelet para asumir la Secretaría General de las Naciones Unidas. El anuncio se formalizó tras una reunión clave entre el nuevo canciller mexicano, Roberto Velasco, y la exmandataria chilena, instancia donde discutieron los retos de la agenda multilateral y el rol actual del organismo global.
El encuentro, desarrollado en el marco del apoyo explícito de la administración mexicana, permitió que la Cancillería destacara las credenciales de quien fuera presidenta de Chile en dos periodos (2006-2010 y 2014-2018). Según el comunicado oficial de la SRE, la postulación es impulsada bajo convicciones específicas de política exterior:
La candidatura de Bachelet es impulsada como parte de la convicción de nuestro país de fortalecer un multilateralismo con liderazgo, experiencia y apego al derecho internacional, orientado siempre a la paz y al bienestar de los pueblos.
Este movimiento diplomático cobra relevancia debido a que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha insistido reiteradamente en la necesidad de revitalizar a la ONU, buscando convertirla en un espacio más efectivo ante el complejo escenario de guerras y tensiones geopolíticas globales. La postulación de Bachelet, quien además se desempeñó como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, cuenta con el respaldo de grandes potencias regionales como Brasil y México.
Tensión en la postura de Chile
Pese al impulso internacional, la situación a nivel interno ha sido dispar. Si bien la idea original de postular a Bachelet surgió durante la gestión del expresidente Gabriel Boric (2022-2026), el actual gobierno de José Antonio Kast tomó la decisión formal de retirar el apoyo oficial, calificando el nombre de la política progresista como una opción “inviable”.
La carrera por el sillón de la Secretaría General no será sencilla, pues Bachelet compite actualmente frente a figuras como la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi, quien encabeza el Organismo Internacional de Energía Atómica. Para consolidar cualquier candidatura, se requiere obtener la mayoría de votos del Consejo de Seguridad, evitar el veto de los miembros permanentes y, posteriormente, lograr la aprobación de la Asamblea General.
¿Podrá el apoyo de potencias regionales como México y Brasil ser suficiente para revertir el desinterés del Ejecutivo chileno y consolidar una carrera exitosa? Mientras persisten las medidas unilaterales a nivel mundial, la disputa por este liderazgo refleja la profunda división sobre el rol que las instituciones globales deben adoptar en los próximos años.