Un profesor francés de 66 años, identificado como Dominique B, se encuentra en el centro de una controversia judicial tras ser expuesto en una transmisión en vivo por Twitch. El docente fue grabado mientras intentaba mantener una conversación de tono sexual con quien creía era una menor de 14 años, pero que en realidad era el creador de contenido Pierre Kone, conocido en redes sociales como Finnyzyy.
Finnyzyy, quien se autodenomina un “cazador de depredadores sexuales”, logró engañar al sujeto utilizando únicamente un filtro de imagen que ocultaba parte de su rostro. La interacción, que se extendió por 40 minutos, fue presenciada en directo por más de 40 mil personas y acumula cerca de un millón de reproducciones, evidenciando cómo el hombre intentaba concretar un encuentro físico con la supuesta adolescente.
Detalles de la conversación y antecedentes
Durante el diálogo, el profesor -quien ya contaba con una condena previa en 2025 por posesión de pornografía infantil- consultó a la supuesta niña sobre si le gustaría besarlo o si poseía fotografías propias desnuda. Ante la insistencia de la menor sobre su edad, Dominique B respondió justificando su comportamiento al afirmar que chicas “más jóvenes que ella ya han hecho el amor”.
Tras la viralización del registro, usuarios de internet reportaron el incidente en la plataforma estatal Pharos. El docente terminó entregándose voluntariamente a las autoridades, enfrentando acusaciones por “hacer insinuaciones sexuales a una persona menor de 15 años y por solicitar una imagen de un menor con fines pornográficos”.
El dilema legal y ético de los “justicieros”
El caso ha generado una profunda división en la sociedad francesa. Mientras que un partido de extrema derecha defendió la labor del streamer argumentando que “la sociedad civil se está movilizando contra este fenómeno indescriptible”, otros sectores advierten sobre los peligros de estas prácticas. Magistrados han señalado que los grupos de justicieros en línea “corrían el riesgo de interrumpir investigaciones policiales legítimas”.
La gran duda que permanece en el ámbito jurídico, según reporta la BBC, es si la justicia podrá procesar efectivamente al acusado. La defensa podría argumentar que el hombre no buscó favores sexuales de una adolescente real, sino de un adulto que se hacía pasar por tal. Asimismo, críticos del creador de contenido han señalado que su motivación principal sería la búsqueda de fama, sugiriendo que, en lugar de emitir el video, debió entregar las pruebas directamente a la policía para no entorpecer el proceso legal.