Cada 15 de mayo, Chile celebra el Día Nacional del Pisco, una fecha que conmemora la creación de nuestra denominación de origen en 1931, una de las más antiguas de América Latina. En esta edición, el foco no solo está en la tradición, sino en cómo la innovación tecnológica está transformando la producción en las regiones de Atacama y Coquimbo.
Tecnología para enfrentar el cambio climático
El Dr. Nicolás Verdugo, investigador del INIA y líder de VitiScience, trabaja en un proyecto financiado por ANID a través de un FONDECYT de Iniciación. El objetivo es crear un modelo predictivo espacio-temporal que anticipe la maduración de la uva pisquera en condiciones hiperáridas.
Esta herramienta integra registros históricos, datos climáticos, imágenes satelitales y propiedades del suelo, contando con la colaboración de L’Institut Agro Montpellier en Francia. Según Verdugo, este avance permite a los productores reducir costos y mejorar la calidad final frente a los desafíos de la variabilidad climática y las temperaturas extremas.
El éxito internacional del pisco chileno
Más allá del campo, el destilado chileno conquista paladares globales. Un caso destacado es la Pisquera Bou Barroeta del Valle del Huasco, que ha obtenido importantes galardones durante 2026. En el certamen CINVE 2026, las etiquetas Luxstelle y María’s obtuvieron Medalla de Oro, mientras que Cofradía y Noor fueron premiadas con Medalla de Plata.
El desempeño internacional se consolidó también en la London Spirits Competition 2026, donde la marca alcanzó tres medallas de oro: Noor con 94 puntos, Luxstelle con 92 y Cofradía con 90. Denees Naim Bou, gerente comercial de la pisquera, atribuye estos logros al esfuerzo sostenido por elevar el estándar del pisco de Atacama.
Estos reconocimientos confirman que la industria nacional compite hoy con éxito en criterios de equilibrio, identidad de origen y propuesta de valor, consolidándose como un actor de peso en la escena de los grandes destilados del mundo.