El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arribó este miércoles a Pekín a las 19:52 hora local (7:52 en Chile). La visita de Estado, que se extenderá hasta este viernes, marca el segundo viaje del mandatario al gigante asiático desde su gestión en 2017.
La comitiva estadounidense fue recibida en el aeropuerto por el vicepresidente chino, Han Zheng, el embajador de China en EE.UU., Xie Feng, y el viceministro de Exteriores, Ma Zhauxu. El protocolo incluyó una ceremonia con 300 jóvenes, además de una banda militar y una guardia de honor.
Delegación y agenda de alto nivel
Trump aterrizó acompañado por su secretario de Estado, Marco Rubio, y una comitiva de ejecutivos de peso, entre ellos Elon Musk (Tesla), Jensen Huang (Nvidia) y Tim Cook (Apple). Este jueves se llevará a cabo el encuentro formal con su homólogo chino, Xi Jinping.
El foco de la reunión está marcado por las disputas tecnológicas, el acceso al mercado chino, las tierras raras y la situación en Taiwán, sumado a las preocupaciones por la guerra en Irán. Existe un interés particular en que Beijing interceda ante Teherán para reabrir el paso por el estrecho de Ormuz, una zona crítica para el transporte de crudo mundial.
Expectativas ante la tregua comercial
Por su parte, el gobierno chino busca acuerdos en tres ejes: la prórroga de la tregua comercial, la disminución del apoyo militar de Washington a Taiwán y la regulación de armas nucleares. Sin embargo, los expertos son cautelosos sobre el éxito de las negociaciones.
Probablemente no deberíamos esperar de esta reunión avances especialmente sustanciales o importantes. Dentro de China sigue existiendo un profundo recelo hacia Estados Unidos.
Así lo señaló Zhao Minghao, experto de la Universidad Fudan, al diario The New York Times. Aunque la agenda es densa, el consenso apunta a que los resultados más concretos podrían limitarse al ámbito económico.
Respecto a la tensión por Taiwán, el gobierno chino ha instado públicamente a EE.UU. a actuar con prudencia y detener el envío de armamento a la isla. Con una visita programada para durar apenas dos días, la comunidad internacional observa si estas conversaciones lograrán suavizar la postura de ambas potencias en temas de seguridad y comercio global.