Una delegación encabezada por el alcalde de Tomé, Ítalo Cáceres, junto a representantes vecinales, se trasladó hasta las oficinas de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (Siss). El objetivo fue formalizar una denuncia ante la persistente crisis por el rebalse de alcantarillado y el levantamiento de tapas en la vía pública, incidentes que han provocado accidentes vehiculares y un serio malestar en la comunidad.
El jefe comunal subrayó la gravedad del problema al señalar que las mesas de conversación sostenidas durante años con Essbio no han logrado revertir la situación. Según Cáceres, es necesario que la Siss intervenga activamente en la fiscalización, especialmente en zonas críticas como Tomé centro y Tomé alto, sectores donde las fallas son recurrentes.
"Ya es insólito, han pasado muchos años, hemos tenido muchas conversaciones con Essbio, con servicio sanitario para resolver esta gran problemática que está afectado a cientos de vecinos", declaró el alcalde durante la cita con la autoridad sanitaria.
El impacto sanitario es una de las mayores preocupaciones de los habitantes. Gonzalo Reyes, presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Tomé, detalló una realidad alarmante: escolares deben caminar sobre aguas servidas para acceder a sus establecimientos educacionales. El dirigente enfatizó que la exposición constante a estos residuos no solo afecta la higiene, sino también el derecho de los estudiantes a asistir a clases sin sortear focos de insalubridad en las calles.
La postura de Essbio ante las denuncias
Frente a la posibilidad de que el municipio interponga un recurso de protección contra la empresa, Cristian Cepeda, subgerente zonal de Essbio, salió al paso de las críticas. El ejecutivo defendió la gestión de la sanitaria, asegurando que mantienen mesas de trabajo periódicas con las autoridades locales y los representantes vecinales.
Sobre la causa técnica de los rebalses, Cepeda indicó que se trata de un escenario complejo donde concurren varios factores. El ejecutivo puntualizó:
"Existen situaciones donde se infiltran aguas lluvias en nuestros colectores de alcantarillados que no están diseñados y no es ámbito de acción gestionarlo, así como el mal uso de la infraestructura sanitaria que genera obstrucciones y rebalses, por tanto, se trata de un trabajo en conjunto".
Desde Essbio descartaron enfáticamente existir una situación de abandono. La empresa remarcó que han desplegado intensas labores de mantenimiento, especialmente tras la emergencia por los incendios forestales del último verano y bajo las directrices del actual plan de reconstrucción. Por ahora, el municipio se mantiene firme en la evaluación de acciones legales mientras los vecinos aguardan por una solución definitiva que ponga fin a los riesgos sanitarios en la vía pública.