Desfile de la Victoria: Putin enfrenta un evento modesto y sin blindados

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La Plaza Roja se prepara para un escenario inusualmente silencioso este sábado 9 de mayo. El tradicional desfile del Día de la Victoria, que conmemora el fin de la Segunda Guerra Mundial en Rusia, se celebrará bajo mínimos: sin tanques ni misiles recorriendo el asfalto. Esta es, sin duda, la puesta en escena más modesta organizada por Vladimir Putin desde su llegada al poder, proyectando una imagen de debilidad difícil de ocultar.

La sombra de los drones ucranianos

Si bien los cielos de Moscú contarán con presencia aérea, la ausencia de blindados frente a las murallas del Kremlin es un golpe directo al relato de glorificación soviética que ha nutrido la política de Putin. La razón es estratégica y preocupante para el régimen: el temor a que ataques con drones ucranianos interrumpan el evento. Este repliegue táctico representa una pequeña victoria para Kiev y evidencia la vulnerabilidad de un día diseñado para exaltar el poderío militar ruso.

¿Se debilita Rusia en el frente?

Más allá del simbolismo, surge la interrogante sobre si Rusia está cediendo terreno en el conflicto. Datos recientes del Instituto para el Estudio de la Guerra indican que, tras el fracaso de la contraofensiva de 2023, el ejército ucraniano ha logrado recuperar territorio. Aunque estas ganancias representan apenas el 0,02 % del territorio ucraniano, su importancia radica en que demuestran que Rusia está estancada y que Ucrania resiste con éxito, pese a las dudas sobre el flujo de apoyo estadounidense.

Caída en la popularidad y crisis interna

La primavera boreal de 2026 trae malas noticias para el Kremlin: la popularidad del presidente ruso cae estrepitosamente. Según el instituto VTsIOM, la aprobación de Putin bajó del 75 % en febrero al 65 % en abril, una cifra inédita desde el inicio de la invasión en febrero de 2022. Este desmoronamiento es clave ante la proximidad de las elecciones legislativas.

El malestar ciudadano tiene raíces profundas:

  • Cansancio ante la guerra: alimentado por los ataques constantes contra instalaciones petroleras rusas.
  • Economía bajo presión: aunque el precio de la energía dio un respiro, la inflación, el aumento del IVA y los tipos de interés al 14 % golpean los bolsillos.
  • Restricciones digitales: el bloqueo de aplicaciones como Telegram afecta la vida diaria y económica, generando un descontento que alcanza incluso a los partidarios del régimen.

¿Podrá el Kremlin contener este descontento antes de las elecciones, o estamos ante el inicio de una inestabilidad política irreversible en Rusia?

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