La exdiputada Mónica Arce, quien representó al distrito 12 entre 2021 y 2025, compartió una profunda reflexión en sus redes sociales sobre el impacto que tuvo su paso por la política en su salud mental y apariencia física. Tras experimentar un drástico cambio personal, la exparlamentaria decidió visibilizar las críticas y el hostigamiento que enfrentó durante su gestión en el Congreso.
El acoso como herramienta política
Arce, electa en 2021 bajo el cupo del Partido Humanista (pacto Dignidad Ahora) para servir a las comunas de La Florida, La Pintana, Pirque, Puente Alto y San José de Maipo, denunció que su cuerpo fue utilizado como blanco de ataques constantes. Según sus palabras, cuando sus ideas o intervenciones no eran compartidas, los detractores optaban por la violencia estética.
«Con la exposición del parlamento en estos últimos 4 años, las cosas empeoraron. Cuando no les gustaban mis votaciones e intervenciones, no me criticaban por mis ideas, ni mi desempeño político, sino que usaban mi apariencia física para insultarme».
La exlegisladora detalló que estos episodios ocurrieron incluso tras haber dado a luz a su último hijo, recibiendo ofensas tanto de perfiles anónimos como de propios compañeros de trabajo. La situación llegó a un punto donde, según relató, se le cuestionó el uso de sus recursos personales para mejorar su vestimenta y salud, acusándola de haber abandonado el servicio público por vanidad.
Superación y mirada al futuro
Uno de los hitos mencionados por la exdiputada es que, tras 23 años, se atrevió nuevamente a usar traje de baño. Este gesto simbólico cierra un capítulo donde el odio irracional en redes sociales y la presión política la hicieron dudar profundamente de su apariencia frente al espejo.
Hoy, Mónica Arce asegura sentirse libre de las opiniones destructivas que marcaron su periodo legislativo que finalizó en 2025. Aunque admite que las cicatrices de cuatro embarazos y los procesos de baja de peso siguen presentes en su piel, hoy sostiene con seguridad: «Contando mi Historia, Hoy me siento Linda». La exdiputada se mantiene alejada del foco electoral, centrada ahora en un proceso de bienestar personal lejos de la toxicidad parlamentaria que denunció durante su mandato.