El conflicto legal detrás de John Lemon
Una pequeña taberna francesa deberá interrumpir definitivamente la comercialización de su cerveza John Lemon a partir del próximo 1 de julio. La decisión llega tras una estricta intimación legal recibida a nombre de Yoko Ono, viuda de John Lennon, quien protege rigurosamente la imagen y el legado del ex integrante de The Beatles.
El propietario del establecimiento, Aurélien Picard, confirmó a la agencia AFP que el problema comenzó en marzo pasado. En aquel entonces, un bufete de abogados con sede en los Países Bajos contactó a la empresa exigiendo el cese inmediato de la venta de la bebida. La advertencia incluía amenazas de sanciones económicas severas por parte del trust que gestiona los derechos de imagen del músico.
Multas y presión legal
Las cifras mencionadas en la advertencia legal eran contundentes: se hablaba de una multa base de 100.000 euros (aproximadamente 116.000 dólares). Además, la compañía se arriesgaba a pagar sanciones diarias de entre 150 y 1.000 euros (entre 175 y 1.100 dólares) en caso de no acatar las órdenes.
En resumen, nos exigían retirar todos nuestros productos y detener inmediatamente la difusión de la marca, que estaba protegida
, relató Picard sobre la presión recibida.
El origen de la marca y la respuesta del dueño
La cervecería, que opera desde hace una década con solo dos empleados y produce anualmente entre 50.000 y 80.000 botellas, acostumbra realizar juegos de palabras en sus etiquetas. Según el dueño, el nombre surgió hace cinco años durante la creación de una cerveza rubia con jengibre y limón: “pensamos que John Lemon sonaba bien”, explicó.
El catálogo de la firma incluye otros nombres creativos, como la cerveza Jean-Gol Potier, inspirada en el diseñador de moda. Ante la presión, Picard intentó negociar para vender su stock actual de 5.000 botellas antes de la fecha límite del 1 de julio, lo cual fue finalmente autorizado tras varios intercambios de correspondencia. Sin embargo, no hubo espacio para la negociación con el nuevo nombre: Picard propuso llamarla “Jaune [Rubia] Lemon”, pero los abogados neerlandeses rechazaron la idea argumentando que se parecía demasiado a ‘John’.