Alerta por el mercado del trigo en el sur
Un escenario preocupante enfrenta la industria molinera en las regiones de Los Ríos y Los Lagos. Según los datos correspondientes a marzo de 2026, la molienda de trigo registró una caída del 5% en doce meses, totalizando 12.919 toneladas procesadas. Esta cifra no solo refleja el desempeño actual, sino que enciende las alarmas sobre una menor disponibilidad de producto para los próximos meses.
El desglose de la producción muestra comportamientos dispares. La harina de primera sufrió una contracción interanual del 7,2%, alcanzando las 10.096 toneladas. En contraste, la categoría de subproductos logró un desempeño positivo con un crecimiento del 3,5%, posicionándose en las 2.823 toneladas.
¿Menos siembra y precios más altos?
La preocupación del sector trasciende los números del mes. El gerente de Agrollanquihue, Rodrigo Mardones, sostiene que el rubro atraviesa un periodo crítico que afectará directamente la intención de siembra de los agricultores. Las razones principales apuntan al sostenido incremento en el costo de los combustibles y a tres temporadas consecutivas que han sido calificadas como negativas para la producción de trigo.
A raíz de la situación de los combustibles y de tres años muy malos para el sector productor de trigo en particular, en conversaciones con algunos productores, estimamos que va a estar entre un 15 y un 20% la reducción de la intención de siembra. Eso es lo que al menos hemos logrado detectar entre socios y agricultores que siembran permanentemente, señaló Rodrigo Mardones.
El dirigente gremial fue enfático al señalar que esta tendencia es compleja, ya que anticipa una eventual escasez de oferta hacia finales de la actual temporada. Sumado a la reducción de superficie, Mardones advirtió que el menor uso de insumos clave, especialmente fertilizantes nitrogenados, podría provocar una baja en los rendimientos por hectárea. Esta combinación de factores presiona al alza los precios finales y genera incertidumbre sobre el abastecimiento futuro.
Finalmente, el escenario sigue sujeto a la volatilidad del mercado externo. La incertidumbre en el plano internacional se presenta como un factor determinante que podría complicar aún más el panorama para los agricultores locales, dejando la proyección de precios y disponibilidad bajo un signo de interrogación para el próximo verano.