Tras seis años de litigio, la justicia española emitió un fallo sin precedentes que beneficia a Andrea Téllez y a su hijo Neizan. La sentencia otorga una indemnización de 13,3 millones de euros —equivalentes a unos 14.007.161.000 pesos chilenos—, convirtiéndose en la cifra más alta jamás pagada en España por una negligencia médica ocurrida durante un parto.
El origen de la tragedia en Valencia
El caso se remonta a la madrugada del 18 de noviembre de 2019 en el Hospital de Sagunto, en Valencia. Andrea Téllez, quien tenía 22 años y era madre primeriza, ingresó al recinto a las 6:31 de la mañana del 16 de noviembre, 41 horas antes de que el pequeño finalmente naciera. Aunque el embarazo no presentó complicaciones previas, el trabajo de parto terminó en un escenario crítico debido a una gestión deficiente del equipo médico.
Según la sentencia, el personal sanitario no detectó que el bebé sufría una hipoxia intraparto, una condición donde el oxígeno llega con dificultad al cerebro. El fallo judicial es categórico respecto a los errores cometidos:
El resultado fueron unas secuelas neurológicas gravísimas por hipoxia (falta de oxígeno) que han causado al niño parálisis cerebral, retraso madurativo, epilepsia, problemas de visión y dificultades para alimentarse con normalidad, entre otros daños. Tiene un grado de discapacidad reconocido del 87%
, detalló el abogado Rafael Martín Bueno.
Errores fatales y falta de protocolos
El tribunal determinó que existió una ausencia de control de las gráficas de monitorización fetal y una interpretación incorrecta por parte de la obstetra. A las 11:00 de la mañana del 16 de noviembre, las alteraciones eran evidentes, pero el personal no realizó la prueba diagnóstica estándar: un análisis de sangre capilar en la cabeza del feto para verificar su bienestar.
Además, el equipo médico intentó utilizar una ventosa para acelerar el nacimiento cuando el bebé aún no se encontraba en el plano adecuado. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el uso de este extractor está contraindicado en ese punto del proceso. Neizan nació a las 0:05 del 18 de noviembre con menos de 60 pulsaciones por minuto, en un estado de salud lamentable que requirió 35 días en la UCI del Hospital Clínico de Valencia.
La vida después de la sentencia
La resolución del Juzgado de Primera Instancia 103 de Madrid, fechada el 26 de marzo, ordena el pago de 6.106.275 euros como capital base, sumando el resto por intereses de demora. Para Andrea, este monto representa un alivio ante la compleja realidad económica que vive al cuidar a su hijo, quien requiere terapias, logopeda y una vivienda adaptada.
Hoy, Andrea trabaja jornadas dobles en una gasolinera y un restaurante, pero los costos de la atención de Neizan, como las sesiones de piscina de 50 euros y la necesidad de una furgoneta adaptada, superan sus ingresos actuales. Con este fallo, la madre espera poder costear las modificaciones necesarias en su hogar de tres pisos y garantizar el entorno que su hijo necesita para desarrollarse, cerrando así un capítulo judicial de seis años marcado por el dolor y la lucha por obtener justicia.