La PDI, en un trabajo coordinado con la DEA y las policías de Panamá, Ecuador y Colombia, logró la captura de un peligroso delincuente colombiano, identificado como Willian R.M., quien se mantenía prófugo de la justicia chilena. El sujeto, sindicado como el cabecilla de la organización criminal conocida como los “Monarcas de Cali”, contaba con una orden vigente por delitos de lavado de activos y asociación ilícita.
¿Cómo operaba esta red en nuestro país y cómo se logró su detención? El sospechoso fue interceptado el pasado viernes en la frontera que une a Ecuador con Colombia. Sobre él pesaba una alerta roja de la Interpol, luego de haber sido ubicado previamente en Canadá, país donde intentaba evadir la acción de la justicia tras abandonar el territorio nacional.
El millonario alcance de los Monarcas de Cali
La investigación apunta a que esta estructura criminal habría amasado una fortuna estimada en $84 mil millones de pesos. Sus actividades ilícitas no solo se limitaron al tráfico de drogas, sino que incluyeron esquemas de trata de personas y diversas modalidades de estafas que afectaron a múltiples víctimas.
El despliegue que permitió desarticular la cúpula de esta organización comenzó formalmente en marzo pasado. En dicho operativo, las autoridades lograron la detención de 15 personas. Durante los allanamientos, se descubrió una red de negocios fachada que incluía botillerías, oficinas destinadas al envío de dinero y casas de cambio, las cuales eran utilizadas para lavar los activos obtenidos mediante sus delitos.
Actualmente, las autoridades trabajan en los trámites correspondientes para la extradición de Willian R.M. a Chile, donde deberá enfrentar a los tribunales por los graves cargos en su contra. La caída del líder marca un precedente importante en el combate contra las organizaciones criminales transnacionales que han intentado establecer sus operaciones financieras en nuestro país.