El encuentro entre Cruzeiro y Boca Juniors por la Copa Libertadores derivó en un absoluto caos. Lo que debía ser una jornada deportiva se transformó en una masiva batahola entre jugadores al finalizar el compromiso, empañando el desarrollo del partido en el estadio Mineirao.
Más allá de los incidentes en el terreno de juego, las tribunas también fueron foco de tensión. Un hincha argentino fue arrestado por la policía brasileña durante el entretiempo tras realizar gestos racistas contra los locales. El individuo, que señaló el color de piel de los brasileños de forma discriminatoria, fue retirado esposado de las gradas. Cabe recordar que, bajo la legislación de Brasil, los actos de racismo pueden conllevar penas de cárcel que oscilan entre los dos y cinco años.
Provocaciones cruzadas y tensión en las gradas
La hostilidad no se limitó a los hechos de discriminación. Según registros de medios como TyC Sports, fanáticos locales protagonizaron actos de provocación hacia la parcialidad visitante. Entre los gestos más comentados destacó un hincha brasileño que exhibió billetes de forma burlesca, una acción que busca mofarse de la constante depreciación de la moneda argentina.
Si bien este tipo de conducta es considerada un delito punible con prisión en Argentina, no posee la misma tipificación penal en Brasil ni en otros países de la región sudamericana. La situación dejó en evidencia el complejo clima que rodea a este grupo de la competición internacional.
Contexto del Grupo D
Es importante señalar que tanto Universidad Católica como SC Barcelona forman parte del Grupo D de la Copa Libertadores junto a estos equipos. La agenda sigue su curso y los Cruzados deberán enfrentar este próximo miércoles a los ecuatorianos en calidad de visita. ¿Lograrán las autoridades mejorar los protocolos de seguridad tras este episodio de violencia y racismo en el fútbol sudamericano?