El presidente del Partido Comunista (PC), Lautaro Carmona, desató una intensa controversia en el escenario político chileno tras reafirmar públicamente el carácter “leninista” de su colectividad. La declaración se dio en el contexto de la conmemoración del natalicio de Vladimir Lenin, momento en que el timonel utilizó su cuenta de la red social X para zanjar la postura ideológica de su partido: “En el natalicio de Vladimir Lenin, reafirmamos el carácter leninista del Partido Comunista de Chile”.
Este mensaje provocó inmediatas réplicas desde distintos sectores. Entre los críticos más férreos destacó el senador y presidente de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, quien cuestionó duramente la referencia histórica utilizada por Carmona. El parlamentario calificó a Lenin como “un asesino, genocida, represor con mano de hierro y fundador de la dictadura más sangrienta de toda la historia moderna”, cuestionando que dicho referente sea el que defina la identidad de un partido político en el Chile actual.
Defensa interna y reacciones en el oficialismo
Ante el cuestionamiento generalizado, la secretaria general del PC, Bárbara Figueroa, salió al paso para respaldar la postura de su timonel. La dirigenta defendió la legitimidad del debate ideológico, calificando las críticas como una estrategia evasiva por parte de sus detractores.
“Yo en esto lo he dicho con mucha claridad: acá estamos frente a un debate primero que es deshonesto intelectualmente, es un debate sesgado, es un debate minúsculo, que no se hace cargo… si queremos debatir sobre temas ideológicos, no tenemos ningún problema”
Mientras tanto, la coalición oficialista mostró signos de incomodidad. Desde el Socialismo Democrático marcaron una clara distancia frente a la postura comunista, subrayando que se trata de colectividades con principios y fundamentos distintos. Por su parte, el Frente Amplio optó por enfatizar que cada partido dentro del bloque tiene autonomía total para definir sus propias posiciones ideológicas y lineamientos políticos.
El trasfondo académico del marxismo-leninismo
Para comprender el alcance de estas declaraciones, la doctora en Historia y académica de la Universidad de los Andes, María Eugenia Allende, analizó las implicancias del concepto. Según la experta, el marxismo-leninismo radicaliza las ideas de Marx al instalar la violencia como un elemento central y necesario dentro del proceso revolucionario.
La académica advirtió que estos proyectos, en su aplicación práctica, derivaron históricamente en Estados altamente centralizados, marcados por la concentración del poder, la censura y una persistente represión política, alejándose de la sociedad sin clases que prometían originalmente. Allende concluyó que definirse bajo este modelo no es un acto meramente simbólico, ya que implica seguir un diseño revolucionario que históricamente configuró Estados totalitarios.
Actualmente, el debate sigue abierto sobre si estas definiciones ideológicas afectarán la convivencia dentro de la alianza de gobierno. La tensión entre el PC y sus socios plantea una incógnita sobre cómo se resolverán los futuros acuerdos legislativos frente a una oposición que considera esta postura como una señal preocupante para el sistema democrático.