En un movimiento que busca salvaguardar el bienestar de los menores, un grupo de diputados chilenos ha presentado un proyecto de ley para prohibir las cirugías de cambio de sexo y los tratamientos hormonales en personas menores de 18 años.
La iniciativa, liderada por los diputados Karen Medina, Mauro González, Diego Schalper y Francesca Muñoz, surge tras las conclusiones de la Comisión Especial Investigadora (CEI), que alertó sobre la falta de un registro nacional de estos procedimientos y la insuficiente evidencia científica que los respalde.
Proteger a los Niños y Adolescentes
Según Karen Medina, el proyecto busca «proteger a nuestros niños y adolescentes de intervenciones irreversibles que, hasta hoy, no poseen respaldo científico suficiente». La legisladora enfatizó que en Chile no existe un registro ni control real sobre estos procedimientos, y que la evidencia internacional demuestra que pueden generar «daños permanentes e irreversibles».
Sanciones Severas para Profesionales de la Salud
El proyecto de ley establece «sanciones severas» para los profesionales de la salud que realicen estos procedimientos médicos, y asegura que la salud de los menores se base en evidencia, y no en ideología. Además, la falsificación de diagnósticos o recetas para facilitar estos tratamientos, y la venta ilegal de medicamentos con este fin, también quedarán expresamente sancionadas.
Respuesta a una Tendencia Internacional
La diputada Francesca Muñoz destacó que esta iniciativa responde a una tendencia internacional de restringir estos tratamientos en menores. «A nivel mundial, países que fueron pioneros en los tratamientos hormonales y cirugías en menores de edad ya han retrocedido, como en el caso del Reino Unido, Finlandia, entre otros países que ya prohibieron los tratamientos hormonales en niños y las cirugías en los adolescentes», explicó.
Protección para los Menores, Libertad para los Adultos
Por su parte, el diputado Mauro González recalcó que la normativa no restringe la libertad de los adultos, pero sí establece un resguardo para los menores. «Hemos dicho claramente que un adulto haga lo que estime conveniente con su cuerpo frente a un eventual cambio de sexo, pero a los niños y a las niñas tenemos que dejarlos tranquilos», concluyó.