El capitán del Tenerife, Enric Gallego, conmovió a gran parte del plantel y asistentes durante el homenaje de despedida organizado por el club para Jesús de Miguel en el estadio. El experimentado jugador, de 40 años, representó al equipo y, visiblemente afectado, se quebró en varias ocasiones mientras dedicaba palabras a su excompañero y a la familia de este.
Gallego inició su intervención evocando los momentos compartidos con De Miguel: las charlas, las bromas, las risas, los viajes, los entrenamientos, las victorias, las derrotas y un sinfín de anécdotas. Subrayó que esos instantes, que en su momento parecían cotidianos, hoy adquieren un valor incalculable y que desearía revivirlos.
Afirmó que referirse a su compañero en tiempo pasado es “tremendamente injusto” y que su partida impactó a todos de una manera difícil de expresar. La pérdida, según Gallego, sirvió como un doloroso recordatorio de la fragilidad de la vida, haciendo comprender al equipo que, por encima de cualquier escudo, competición o resultado, están las personas. Por ello, explicó que el mensaje no era solo una despedida, sino una profunda muestra de cariño, respeto y gratitud por todo lo que Jesús de Miguel les aportó.
Posteriormente, se dirigió de manera especial a la familia del futbolista: a María, a su hija Carla, a sus padres, a su hermana Marta y a todos sus seres queridos. Reconoció que no pueden dimensionar el dolor que atraviesan y que no pretenden ofrecer palabras de consuelo, pues sabe que no existen para una pena tan grande. Añadió que el jugador también era parte fundamental de sus vidas y que su ausencia se sentirá profundamente en el vestuario.
Les pidió tener siempre presente que no están solos, asegurándoles que en el equipo tienen una familia, que el dolor es compartido y que pueden contar con ellos “hoy y siempre”.
La parte final del emotivo mensaje de Gallego estuvo dedicada a la hija de Jesús de Miguel. Expresó su deseo de que la niña crezca conociendo la calidad humana de su padre y que, en el futuro, pueda descubrir, a través de múltiples testimonios, el cariño, respeto y admiración que él inspiraba. “Que pueda sentirse orgulloso de papá, no solamente por el futbolista que fue, sino sobre todo por la persona que eras, por tu bondad, tu humildad, tu alegría y el enorme corazón que tenías”, concluyó.