El Servicio de Salud Osorno puso fin anticipado al contrato con la constructora Standarhouse Ltda., empresa a cargo de las obras del CESFAM de Bahía Mansa. La decisión se tomó debido al lento avance del proyecto, que solo ha completado un 43% de su infraestructura y apenas progresó un 2% en los últimos 57 días.
Esta situación hace imposible cumplir con la fecha de entrega prevista para el 27 de enero de 2027. La obra, con una inversión cercana a los $5.900 millones, ya había acumulado dos prórrogas de plazo, generando cuestionamientos por su desarrollo. El director subrogante del Servicio de Salud Osorno, Luis Barrientos, explicó que, a pesar de las facilidades otorgadas, la empresa no logró acelerar los trabajos.
“Es un proyecto que tiene larga data. Esto tiene un origen por ahí por 2011, y sucesivas licitaciones fallidas, tres para ser exactos”, explicó. “Y cuando finalmente partimos, se dieron todas las alternativas, se dieron todos los plazos, se dieron todas las facilidades que dentro de la normativa. Sin embargo, no se pudo”, lamentó.
La constructora tiene un plazo de cinco días hábiles para presentar sus descargos. Si estos no son aceptados, se iniciará la liquidación del contrato, lo que implica valorizar lo construido y someter los antecedentes a la Contraloría. Según el Servicio de Salud, se estima que recién a mediados de 2027, tras finalizar este proceso, se podría realizar una nueva licitación para determinar el costo de retomar el proyecto.
Actualmente, no hay una fecha definida para reanudar las obras. Barrientos aseguró que tanto el Ministerio de Salud como el Gobierno Regional respaldan la continuidad del proyecto, pero aún deben resolverse los recursos adicionales que requerirá. “Nosotros necesitamos que esta obra se termine, esto ya está planteado en el Ministerio, también ellos están de acuerdo, el Gobierno Regional también está de acuerdo, y estamos viendo cómo vamos a financiar este tema, porque evidentemente no va a costar lo mismo. Lo que no debería pasar es que esa obra quede inconclusa y no se termine”, afirmó.
Respecto a los recursos públicos invertidos, Barrientos descartó que se pierdan, aclarando que los pagos se corresponden con avances concretos de la construcción. Cifró en aproximadamente $2.000 millones el valor de la infraestructura ya ejecutada, la cual deberá ser resguardada hasta que se determine la continuidad del proyecto. En septiembre, se inició un sumario administrativo para esclarecer lo ocurrido durante la ejecución de la obra, mientras la Contraloría realiza su propia revisión.
El término del contrato significa una nueva espera para la comunidad de Bahía Mansa. Antes de retomar la construcción, será necesario concluir el vínculo con la empresa actual, actualizar los costos del proyecto y asegurar el financiamiento necesario para su finalización.