Un reciente estudio revela que niños y adolescentes recurren cada vez más a los chatbots de inteligencia artificial (IA) para buscar apoyo emocional, lo que se asocia con un preocupante deterioro en su salud mental. El caso de Arjun Sharda, un joven texano de 15 años que preguntaba a ChatGPT si sus notas seguirían siendo buenas ante el temor de reprobar un examen, ilustra una tendencia creciente entre los menores.
La encuesta, realizada por la JED Foundation —una organización estadounidense enfocada en la salud mental juvenil— y difundida por el medio tecnológico Futurism, indica que el 90% de los niños y adolescentes entre 9 y 17 años ha utilizado alguna vez un chatbot de IA. Del total, el 58% lo emplea para tareas escolares, mientras que un 57% recurre a ellos cuando se siente triste, estresado, solo o abrumado. Alarmantemente, el 12% de los estudiantes ha buscado en la IA una forma de amistad o compañía. Otra investigación previa señalaba que casi uno de cada cinco estudiantes de enseñanza media había usado IA para establecer relaciones románticas.
Anne Maheux, psicóloga del desarrollo de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, comentó a la radio pública estadounidense OPB su asombro por la rapidez de esta evolución. La especialista destacó que, en pocos años, el uso de la IA para apoyo emocional ha alcanzado la misma proporción que su uso para actividades académicas.
El análisis de la JED Foundation cruzó los patrones de uso de la IA con indicadores de bienestar y salud mental, incluyendo antecedentes de ideas o intentos de suicidio. Kayla Anderson, psicóloga y vicepresidenta de investigación y evaluación de la fundación, explicó a OPB que los jóvenes que utilizan la IA en momentos de angustia emocional tienen una mayor probabilidad de reportar mala salud mental y bajo bienestar, además de un historial más alto de pensamientos o intentos suicidas.
Aunque los datos actuales no permiten establecer una relación de causa y efecto directa, Anderson advirtió que no se puede determinar si el uso de la IA agrava el malestar o si los estudiantes con problemas preexistentes son quienes más acuden a ella. Maheux sugiere que ambas hipótesis podrían ser válidas: los niños con peor salud mental buscan ayuda en la IA, pero este recurso podría, paradójicamente, empeorar sus condiciones en lugar de aliviarlas.
El medio Futurism subraya que la IA a menudo ofrece un sustituto superficial para la guía y el apoyo humano necesarios en una etapa formativa tan vulnerable. Estos programas, al actuar como confidentes complacientes, pueden reforzar las ideas negativas de los usuarios, un fenómeno conocido por expertos como «psicosis por IA». Además, los consejos de los chatbots pueden ser inadecuados o peligrosos, y se han reportado casos extremos de personas que se han quitado la vida tras conversaciones intensas con estas herramientas, según informó The New York Times.
Futurism compara este uso de la IA con “rueditas de apoyo emocional” tan adictivas que impiden a los jóvenes desarrollar las habilidades esenciales para manejar el estrés diario, dejándolos más expuestos y menos preparados ante los desafíos de la vida real. Esta perspectiva resalta la preocupación por cómo la tecnología podría estar afectando el desarrollo emocional de las nuevas generaciones.