Un momento de gran tensión se vivió en la escudería Ferrari durante el reciente GP de México de Fórmula 1. La carrera fue escenario de una inesperada confrontación entre los pilotos Charles Leclerc y Lewis Hamilton, que se disputaron el liderato desde la primera vuelta.
Hamilton había conseguido la ‘pole position’ en el Gran Premio, pero Leclerc intentó adelantarlo con una maniobra arriesgada. Esta acción pudo haber tenido consecuencias desastrosas para el equipo, generando un ambiente de caos en la escudería.
La maniobra de Leclerc lo obligó a salirse del trazado y tomar un atajo por el césped, lo cual está estrictamente prohibido por las reglas de la competición. Como resultado, los oficiales de carrera le impusieron una sanción.
La situación provocó una fuerte reacción de Hamilton, quien expresó su frustración por la radio del equipo.
“Me empujó mi propio compañero de equipo”, reclamó Hamilton visiblemente enojado.
La penalización para Leclerc consistió en cinco segundos adicionales, lo que para Hamilton resultó insuficiente. El piloto criticó la decisión de los oficiales, argumentando que
“Debería devolver la posición, los oficiales le están regalando la carrera”.
Este incidente generó un debate sobre la gestión interna del equipo y las repercusiones en la carrera, dejando en evidencia la fricción entre ambos pilotos de Ferrari durante el evento en México.