Testimonio chileno: las claves de las protestas estudiantiles en Francia

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Diego Baeza, músico y guitarrista chileno residente en París desde 1991, ha sido testigo directo de las recientes movilizaciones estudiantiles en Francia. Estas protestas, que han tenido su epicentro en la capital francesa, apuntan a un sistema educativo que, según los manifestantes, limita las oportunidades de los jóvenes.

Las movilizaciones se iniciaron en la comuna de Créteil, cerca de Thiais, el suburbio al sur de París donde Baeza reside. «Todo esto empezó en una comuna que está cerca de mi casa, que es una comuna más popular. Y ahí, a este liceo [Lycée Antoine-de-Saint-Exupéry], la gente empezó a bloquearlo, a manifestarse y todo eso. Y bueno, así empezó», relató Baeza desde Francia.

Su experiencia como docente en conservatorios de música le ha permitido a Baeza comprender la realidad de los estudiantes y las diferencias sociales que marcan el acceso a la educación en el país. «En Francia, cada comuna tiene un barrio social o popular, por así decirlo, y un barrio más antiguo e histórico», explicó, añadiendo que la región de París presenta una clara segmentación entre zonas de clase alta, media y popular, una división que se replica incluso al interior de las comunas.

El músico chileno destacó que el sistema público de asignación escolar opera según el barrio de residencia. Esto implica que «si resides en un sector de mayores recursos, la escuela suele ser buena porque asisten hijos de familias adineradas y con mayor nivel educativo, quienes además cuentan con una influencia política más importante. Por el contrario, en los barrios populares, la situación es mucho más compleja», describió Baeza.

Esta segmentación ha llevado a que muchos de sus alumnos opten por el sistema privado debido a problemas en los liceos públicos. «En mi comuna hay un liceo que está en una mezcla de zonas, digamos, y es bastante problemático. Por eso, muchos de mis alumnos se van al sistema privado, porque dicen que en ese liceo hay mucha violencia», mencionó.

El movimiento estudiantil, según Baeza, se ha caracterizado por la solidaridad y el reclamo por el alto costo de la vida y la desigualdad económica. Los jóvenes demandan una infraestructura educativa equitativa: «Los chicos quieren que en los liceos estatales haya el mismo nivel de infraestructura que en todas partes. Hay liceos que son más históricos; estos no tienen problemas de infraestructura. Sin embargo, los liceos de los suburbios, sobre todo de los sectores más pobres, presentan serias deficiencias: tienen baños que no funcionan y, a menudo, faltan mesas para las clases».

Las protestas iniciales se centraron en la falta de profesores y los problemas de infraestructura. «Hay una diferencia de acceso a la educación que es fuerte según los barrios. Por ejemplo, en otras zonas de la región parisina, que son de clase alta, la diferencia entre un liceo estatal y un liceo privado no es tanta», remarcó Baeza.

Baeza enfatizó que la equidad y la oportunidad son valores fundamentales en el contrato social francés, pero que la población percibe un deterioro de estos principios. «Francia es un país donde el contrato social se basa en la equidad; es decir, se supone que todos participamos en una sociedad inclusiva donde tener o no dinero no determina qué tan lejos puedes llegar en los estudios o en la vida. Sin embargo, la población percibe que, con el paso del tiempo, este principio se va evaporando como un hielo».

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