Un paciente en estado crítico recibió tratamiento con virus creados por inteligencia artificial para combatir una bacteria resistente a antibióticos. Este es un hito, según la empresa Radical Numerics de San Francisco, que anunció esta semana el procedimiento, la primera vez que se aplica una terapia de este tipo.
La compañía, dedicada al desarrollo de modelos de IA para ciencias biológicas, informó que el tratamiento se llevó a cabo bajo la figura de “uso compasivo”. Este permiso permite la aplicación de terapias experimentales en pacientes gravemente enfermos que ya no disponen de otras opciones.
Los protagonistas de esta innovación son los bacteriófagos, conocidos como “fagos”. Estos son virus que tienen la particularidad de infectar únicamente bacterias y no células humanas. Su acción es precisa, como la de un francotirador, a diferencia de los antibióticos de amplio espectro que eliminan tanto las bacterias dañinas como las beneficiosas del intestino.
La utilización de virus como estrategia médica no es una novedad; se investigan como una alternativa crucial ante la creciente resistencia antimicrobiana, un fenómeno global donde las bacterias desarrollan inmunidad a los antibióticos. Las infecciones resistentes están en aumento considerable en todo el mundo.
Lo realmente innovador en este caso es el origen de estos fagos. Radical Numerics presentó esta semana Omnii-1, su modelo de IA, que fue utilizado para diseñar variantes de fagos con alta viabilidad. Estas variantes se probaron en laboratorio contra la cepa bacteriana que afectaba al paciente.
“La mezcla con variantes de fagos diseñadas por Omnii-1 eliminó el aislado resistente a antibióticos del paciente in vitro”, detalló la compañía en su informe. El término “in vitro” se refiere a pruebas realizadas en un tubo de ensayo. Posteriormente, este cóctel de fagos fue administrado al paciente.
El informe de Radical Numerics hace referencia a un antecedente relevante: el trabajo de investigadores de la Universidad de Stanford y el Arc Institute el año pasado, quienes también crearon fagos con IA contra la bacteria E. coli. Partiendo de la secuencia genética de un fago natural muy estudiado, lograron variantes que superaron a su predecesor biológico en pruebas de laboratorio. Esto demuestra que la inteligencia artificial puede mejorar las formulaciones biológicas naturales en un entorno controlado.
La diferencia clave es que, por primera vez, una de estas creaciones de IA ha trascendido el laboratorio para ser aplicada directamente en un paciente. Sin embargo, los resultados clínicos de este tratamiento aún no han sido divulgados.
Radical Numerics ha decidido no publicar los resultados, citando la necesidad de proteger la privacidad del paciente y no ha especificado el tipo de infección que este padecía. La empresa también ha enfatizado que su anuncio no debe interpretarse como una prueba de la seguridad o eficacia de la terapia, reconociendo que la observación en un solo individuo ofrece limitada evidencia.
El medio tecnológico Mashable, citando un reportaje de The New York Times, agrega otros reparos. El informe no fue revisado por otros científicos ni salió en una revista especializada, sino que la empresa lo subió a su propio sitio web, como lo haría con una actualización de noticias. Mientras el ensayo siga en curso, la firma no entregará datos del paciente ni de los médicos. El director ejecutivo, Eric Nguyen, dijo que el equipo planea compartir más detalles cuando el paciente dé su consentimiento. Atribuyó el silencio a acuerdos de confidencialidad.