Rojas Vade confiesa engaño en la Convención y culpa a «la élite» por su caída

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Rodrigo Rojas Vade, conocido como el “pelao Vade” y exconvencional, ha reconocido públicamente que su llegada a la Convención Constitucional en 2021 fue producto de un engaño. Sin embargo, en un documental próximo a estrenarse, responsabiliza a la “élite” por su caída de la vida pública. Este giro en su relato vuelve a poner en el centro de la atención a una de las figuras más polémicas surgidas del estallido social de 2019.

La trayectoria pública de Rojas Vade comenzó durante el estallido social, donde se presentó como un paciente oncológico. Con carteles que clamaban por “Salud Digna para Chile” y desafiaban al cáncer y la represión, logró captar la atención y el apoyo popular, lo que le permitió ser elegido para la Convención Constitucional. Su figura se transformó en un símbolo de las demandas sociales en torno a la salud.

Sin embargo, su imagen pública se desmoronó rápidamente. Poco después de asumir en la Convención, se verificó que Rojas Vade nunca había sido diagnosticado con cáncer. Esta revelación, ocurrida en septiembre de 2021, provocó su salida de la instancia y marcó el inicio de su reclusión de la esfera pública.

Estas nuevas declaraciones forman parte del documental “Paria”, dirigido por Sebastián Millán y con fecha de estreno en 2027. En el filme, Rojas Vade aborda por primera vez de forma explícita el engaño inicial, aunque lo contextualiza dentro de una supuesta conspiración para su desprestigio.

Desde su renuncia a la Convención en 2021, Rojas Vade se mantuvo alejado de los focos. Cercanos señalan que trabajó como conductor de aplicación, intentando mantener un perfil bajo. Esta discreción se vio interrumpida cuando una usuaria de redes sociales lo reconoció y fotografió, viralizando la imagen que mostraba un notable cambio en su apariencia: cabello largo, barba y tatuajes de cruces en la cabeza.

La presión social lo llevó a vivir con sus padres en la comuna de Melipilla. También habría sido despedido de un trabajo en una bodega al revelarse su identidad. En este periodo, Rojas Vade enfrentó problemas de salud mental, llegando a ser internado en un centro de rehabilitación por consumo de drogas.

En marzo de 2026, su situación personal alcanzó un punto crítico cuando fue encontrado maniatado, golpeado y con cortes. Aunque inicialmente se habló de un ataque de grupos de ultraderecha, las investigaciones descartaron la intervención de terceros y el incidente fue calificado como un “autoatentado”, algo que Rojas Vade siempre ha negado.

“Mucha gente piensa que soy un psicópata. No, no soy un psicópata. Si hubiese sido psicópata hubiese terminado siendo el presidente de Chile. Un psicópata no tiene empatía”, asegura Rojas Vade en el documental, desmintiendo la percepción popular.

Además, menciona que, tras conocerse su falso diagnóstico, diversas figuras políticas que antes empatizaron con él lo criticaron públicamente. Sobre esto, afirma que “está bien, no lo juzgo, yo hoy en día no juzgo a nadie”.

Respecto a su mentira sobre el cáncer y su llegada a la Convención, Rojas Vade explica a Millán que “fueron malas decisiones, fue un error. Nunca quise hacer daño, solo quería ayudar a la causa”. Reconoce el engaño, pero insiste en que su caída fue orquestada por “una conspiración de la élite”.

Finalmente, Rojas Vade d

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