Meta, la compañía matriz de plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp, anunció que modificó sus recientes términos de uso tras recibir una ola de críticas. El viernes, la empresa emitió un comunicado en el que afirma haber «escuchado» los reclamos y procedió a aclarar los nuevos términos de sus productos comerciales. Aunque el texto fue recortado, las objeciones persisten.
Expertos legales y de medios acusaron a Meta de arrogarse el derecho a usar contenido de terceros sin contrato ni pago. El borrador original permitía a la compañía emplear «software automatizado» para capturar «cualquier contenido» con el fin de desarrollar sus productos, incluida la inteligencia artificial.
Un ejemplo ilustra la preocupación: si un medio publicaba un enlace en Facebook a una de sus notas, Meta se habría reservado el derecho de guardar automáticamente cualquier otro contenido del sitio web de ese medio. Esto le permitiría «desarrollar, mejorar, investigar, entrenar y mantener la integridad» de sus servicios.
La versión revisada suaviza el lenguaje. Ahora, el software puede tomar «cualquier contenido» para fines de «publicidad y productos de negocios», además de mantener la integridad y seguridad. La palabra «entrenar», vinculada al desarrollo de IA, fue eliminada de la lista.
Meta declaró que las reglas unificadas de rastreo solo se aplicaban a sus «productos de publicidad y de negocios», lo que ahora se refleja en los términos escritos. La empresa también afirmó que los cambios no afectan cómo usa sus «web crawlers», programas que recorren sitios web y copian partes de ellos sin permiso explícito, asemejándose a un lector que toma notas de todos los libros de una librería.
Las nuevas normativas, al igual que las anteriores, se implementarán el 30 de octubre y aplicarán a todas las entidades con cuentas comerciales gratuitas, promovidas por Meta para «negocios, marcas y celebridades». Estas cuentas son ampliamente utilizadas en diversas industrias, incluyendo la prensa.
Gran parte de la discusión se centra en el archivo robots.txt, un conjunto de instrucciones que los sitios web publican para guiar a los rastreadores sobre qué secciones visitar. El problema radica en que este archivo es voluntario, funcionando como una señal de «favor no pasar» en una puerta sin llave, efectiva solo si el visitante coopera.
Meta insiste en que respetará estas indicaciones, pero este compromiso no está explícitamente escrito en los nuevos términos, generando desconfianza. Sam Quigley, director de comunicaciones de la News/Media Alliance, un gremio de medios periodísticos crítico con Meta, expresó que su organización sigue «preocupada por el lenguaje».
«Pueden haber sacado el entrenamiento de los usos citados, pero al no excluirse de forma expresa, sigue potencialmente sobre la mesa», advirtió Quigley, quien agregó que, aunque Meta dice que respetará robots.txt, «no hay garantías». Para el gremio, esto «sigue siendo inaceptable».
Desde la academia, Eric Goldman, profesor de derecho tecnológico de la Universidad de Santa Clara, comenta que «la empresa, en su declaración, básicamente unifica y escribe lo que ya era la política interna».